Wednesday, July 8, 2015

SALVOS POR GRACIA | Dr. Charles Stanley

La muerte de Jesús satisfizo la justicia de Dios.

Leer | Efesios 2.4-10

8 de julio de 2015

Muchas personas creen que acumular buenas obras les ganará la aprobación divina. Pero la muerte es el único pago por el pecado que puede satisfacer a la justicia divina (Ro 6.23). Puesto que todos pecamos, merecemos vivir eternamente sin Dios.

La gracia —la expresión del amor y de la misericordia de Dios a quienes no merecían nada— fue la solución para nuestra terrible condición. Dios envió a su Hijo Jesucristo a morir en nuestro lugar. Según Romanos 10.9, lo único que necesitamos hacer es creer. La muerte de Jesús satisfizo la justicia de Dios, y nos trajo:

Una vida nueva. Nuestro espíritu es vivificado en Cristo en el momento que reconocemos que somos pecadores, dejamos nuestra rebeldía y creemos que su muerte pagó totalmente nuestra deuda por el pecado.

Libertad. En  el momento de la salvación, el poder del pecado sobre nosotros es destruido, y somos libres de la esclavitud que nos dominaba. Jesús nos sacó del lodazal de la desobediencia y nos dio fe para creer. Ahora podemos ejercer nuestra nueva libertad y seguirle.

Seguridad. Cuando aceptamos el veredicto de Dios de que somos pecadores por naturaleza y aceptamos el sacrificio de nuestro Salvador como pago por nuestros pecados, somos adoptados en la familia del Padre celestial. Nuestro estatus cambia al instante: antes éramos objetos de ira, ahora somos hijos de Dios. Algún día estaremos sentados en el reino celestial con Cristo para disfrutar de la vida eterna con Él.

Dios puso a su Hijo en nuestro lugar para que recibiera el castigo que merecíamos. ¿Cómo demostrará usted su gratitud a Dios por su gracia salvadora?

Tuesday, July 7, 2015

LA NECESIDAD DE LA SALVACIÓN | Dr. Charles Stanley

Jesucristo es el único camino, y Él suple todas nuestras necesidades. 

Leer | Efesios 2.1-3

7 de julio de 2015

Los seguidores de Cristo entienden la importancia de ser salvos, pero el mundo no ve ninguna necesidad de redención.

Quienes no tienen una relación personal con Dios por medio de su Hijo Jesucristo están:

Muertos espiritualmente. Muchas personas no entienden que hay tres clases de muerte: física, eterna y espiritual. La muerte eterna se producirá en el fin del mundo cuando todos los que rechazaron a Cristo como Salvador sean separados de Dios para siempre (Mt. 25.41). La muerte espiritual se produjo en el huerto del Edén. La desobediencia cortó la relación estrecha que tenían Adán y Eva con Dios, e hizo que sus descendientes estuviéramos separados espiritualmente de Él (Ro 5.12). Todos nacemos como personas “muertas” que necesitan una vida nueva.

Viviendo una vida de pecado.Nuestra naturaleza es rebelarnos contra Dios, y eso se llama pecado. Una y otra vez elegimos lo que nos agrada, en vez de a Él. Nuestros esfuerzos por ser libres del poder del pecado son vanos (Jn 8.34). Como esclavos del pecado, necesitamos que alguien nos libere.

Bajo la ira divina. Por nuestra desobediencia, estamos bajo la condenación de Dios, aguardando el castigo. Todos los esfuerzos por ganar su aprobación y escapar de nuestra sentencia son insuficientes. Por eso, nuestra única esperanza de escapar es que alguien más reciba nuestro castigo.

La buena noticia es que el Señor ha provisto una manera para que todos pasemos de muerte espiritual a vida; de esclavitud de pecado a libertad; y de condenación a intimidad con Él. Jesucristo es el único camino, y Él suple todas nuestras necesidades (Jn 14.6).

Monday, July 6, 2015

CÓMO ANDAR SABIAMENTE | Dr. Charles Stanley

Tener una vida consagrada a Cristo requiere seguir su orientación.

Leer | Proverbios 3.5, 6

6 de julio de 2015

Tener una vida consagrada a Cristo requiere seguir su orientación. Echemos un vistazo a las actitudes necesarias para un estilo de vida coherente centrado en Cristo:

Determinación. Andar sabiamente no es algo que sucede automáticamente. Debemos anhelar santidad sin reservas.

Enfoque. Para mantenernos en el camino de la voluntad del Señor, tenemos que fijar nuestra atención en su Palabra. Al meditar en la Biblia y absorber sus verdades, nuestra mente se alineará con la de Cristo, y nuestras decisiones estarán en sintonía con los preceptos bíblicos.

Sensibilidad al Espíritu Santo. Con la determinación de tener una vida de santidad y de una estrecha atención a las Sagradas Escrituras, nos volvemos más sensibles a la dirección del Espíritu.

Confianza. Algunas veces, la voluntad del Señor no parece sensata. Puede parecer ilógica o requerir un sacrificio. Pero es necesario confiar en su sabiduría perfecta si queremos caminar de acuerdo con su plan.

Valentía. Algunas de las cosas que Dios requiere de nosotros pueden hacer que reaccionemos con miedo. Pero a medida que nuestra confianza en Él profundiza, nuestro valor y gozo aumentan para aceptar su voluntad.

Perseverancia. Una cosa es empezar en el camino correcto, y otra cosa es mantener el rumbo durante toda la vida. Al depender de Dios, podemos perseverar y tomar decisiones sabias durante mucho tiempo.

Andar sabiamente requiere que conozcamos a Dios, confiemos en Él, le escuchemos y obedezcamos. ¿Es éste su estándar para vivir? Recuerde que toda una vida de santidad impacta las decisiones que tomamos cada día.

Saturday, July 4, 2015

LA LIBERTAD EN CRISTO | Dr. Charles Stanley

El día en que usted pone su fe en Jesucristo es el día en que Él le hace libre del temor y de las ataduras.

Leer | Juan 8.36

4 de julio de 2015

En este día, los estadounidenses celebrarán la libertad, y así debe ser. Es uno de los principios definitorios de su nación. Pero uno pudiera preguntarse: De todos los que celebran la libertad, ¿cuántos, en realidad, la están experimentando?

Es verdad que muchos disfrutan del “sueño americano”. Tienen un trabajo bien remunerado y una casa hermosas. Pero, mientras tanto, su “búsqueda de la felicidad” no ha sido satisfecha. La razón es porque muchas personas siguen siendo prisioneras internamente, a pesar de su éxito aparente. Son prisioneras de la ansiedad y la depresión, o del temor de perder aquello por lo cual trabajaron. No importa qué tan liberadoras puedan parecen las circunstancias externamente, al final descubrimos que la libertad tiene que producirse por dentro. Pero ¿cómo lograrla?

La respuesta es Jesucristo. Isaías 61.1 profetizó un aspecto clave del ministerio del Señor: vino para sanar a los quebrantados de corazón y dar libertad a los cautivos. Cuando ponemos la fe en Él como Salvador, las cadenas que nos impiden tener gozo son rotas. Somos libertados de las mentiras que han sido programadas en nuestra mente desde muy pequeños, y comenzamos a ver las cosas desde la perspectiva divina. Entonces descubrimos que nuestras necesidades, nuestros deseos y nuestro bienestar general están seguros en los brazos de nuestro amoroso Padre celestial.

¿Está usted sintiendo el peso de la ansiedad o de la ira? Mire a Jesús, el autor y consumador de su fe (He 12. 2), y recuerde la promesa de 2 Corintios 6.2: “He aquí ahora el día de salvación”. El día en que usted pone su fe en Jesucristo es el día en que Él le hace libre del temor y de las ataduras.

Friday, July 3, 2015

EL PODER DE LA PACIENCIA | Dr. Charles Stanley

Si confiamos en la voluntad y en el tiempo de Dios, conoceremos la paz interior.

Leer | Hebreos 6.9-15

3 de julio de 2015

Imagine que usted está esperando en una fila que no se ha movido por diez minutos. Muchos de nosotros nos sentiríamos frustrados, pues vivimos en una generación que espera resultados inmediatos.

Todo el mundo lucha con cierto grado de impaciencia. Nacimos con esta característica; pensemos en el bebé que quiere su leche a medianoche. Su reacción innata es llorar al primer indicio de incomodidad hasta que tenga satisfecha su necesidad. Los hábitos de nuestra vieja naturaleza carnal, como la impaciencia, hacen que esto sea una batalla continua para la mayoría de las personas, pero que bien vale la pena enfrentar.

Veamos la definición bíblica de paciencia. La palabra puede referirse tanto a ser tardo para la ira, como ser perseverante —es decir, a no rendirse bajo la presión. La paciencia se revela cuando estamos dispuestos a esperar sin sentirnos frustrados, aunque estemos sufriendo o experimentando un deseo poderoso. Además, paciencia significa aceptar lo que el Señor decida dar o no, y estar dispuesto a recibirlo en el tiempo de Él. Mientras tanto, debemos orar, obedecer y perseverar mientras buscamos la dirección de Dios.

El peligro de la impaciencia es que podemos perder el plan perfecto del Señor y su bendición. Pero si confiamos en la voluntad y en el tiempo de Dios, conoceremos la paz interior.

¿Cuál es la causa de su estrés? Examine bien si está tomando las cosas en sus manos, o si está dejando las circunstancias al Dios todopoderoso. Obedezca lo que dice el Salmo 37.7: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él”. Busque su voluntad y su tiempo. Cualquier otra cosa puede ser destructiva.

Thursday, July 2, 2015

PARA RECONOCER ÑA VOZ DE DIOS | Dr. Charles Stanley

Nuestro Salvador le está llamando, ¿le resulta fácil reconoce su voz? 

Leer | Juan 10.3-5, 14-16

2 de julio de 2015

¿Alguna vez ha estado usted en un automóvil con alguien  que está buscando una emisora específica en la radio? Mientras afina constantemente la frecuencia, ladea su oído para escuchar cuidadosamente. Descarta una estación tras otra, hasta que escucha la voz familiar que ha estado buscando.

En nuestra vida cristiana, conocemos la importancia de reconocer la voz de Dios y descartar otras. Al tomar decisiones, necesitamos estar seguros de que escuchamos a la Persona adecuada. La Biblia nos asegura que, como creyentes, podemos distinguir la voz de Dios de todas los demás (Jn 10.27).

¿Cuáles son algunas de las condiciones para reconocer su voz?

Estar en la banda correcta. La voz del Señor se escucha en toda la Biblia. Dedique tiempo para conectarse con Dios por medio de su Palabra. Deje que el Espíritu Santo le recuerde las verdades relacionadas con su situación.

Estar sintonizado con la estación correcta. Dios siempre dice palabras que son congruentes con las Sagradas Escrituras —Él nunca las contradecirá. Compare lo que usted esté escuchando con su Palabra, y busque el consejo piadoso para asegurarse de que tiene la dirección de Dios.

Estar dispuesto a hacer los ajustes necesarios. A veces, lo que Dios nos dice puede parecer ilógico según razonamiento humano. Puede ser tentador desestimar una voz que no está de acuerdo con nuestras ideas, pero los hijos de Dios necesitamos seguir sus instrucciones, cueste lo que cueste.

Nuestro Salvador le está llamando, ¿le resulta fácil reconoce su voz? Para conocer su voz mejor, dedique más tiempo a su Palabra. Hoy es un buen momento para comenzar a hacerlo.

Wednesday, July 1, 2015

CUANDO DIOS HABLA | Dr. Charles Stanley

La oración y la sabia consulta pueden ayudarnos a reconocer a quién estamos escuchando realmente.

Leer | 1 Samuel 3.1-21

1 de julio de 2015

La historia de Samuel, y de cómo aprendió a reconocer la voz de Dios, ofrece una lección importante para los creyentes. La Biblia nos dice que en los días de Samuel, la comunicación de parte del Señor —por palabra o visión— no era frecuente  (l S 3.1). Al mismo tiempo, el versículo 12 nos dice que Dios había estado hablándole al sacerdote Elí sobre sus hijos y su mala conducta. Parece, sin embargo, que no estaba escuchando.

Felizmente, el joven Samuel le puso fin a todo eso. Al principio, él tampoco fue capaz de reconocer la voz de Dios. Aunque estaba inmerso en la actividad religiosa, la Biblia nos dice que la palabra del Señor todavía no le había sido revelada (v. 7). Cuando Dios habló a Samuel por primera vez, el niño tuvo que recurrir a su superior religioso antes de que pudiera entender lo que estaba pasando.

Lo que esto sugiere es que, cuando pensemos que escuchamos la voz de Dios, no debemos vacilar en comentarla con nuestros líderes espirituales u otros cristianos maduros. La oración y la sabia consulta pueden ayudarnos a reconocer a quién estamos escuchando realmente. El diablo procura imitar la voz de Dios, por lo que debemos discernir con cuidado el origen del mensaje.

Después que escuchemos a Dios y nos ubiquemos espiritualmente, no debemos dudar en dar testimonio de lo que escuchamos. Al principio, Samuel tuvo temor de comunicar el mensaje a Elí, pero finalmente lo hizo. Recuerde que nunca debemos pedir a Dios que hable, si no estamos listos para obedecer el mensaje.