Friday, October 14, 2016

Debemos entender nuestro llamamiento | Dr. Charles Stanley | 10/14/16

Me gusta usar la palabra creyente cuando hablo de los hijos de Dios, ya que se refiere específicamente a quienes han creído en Jesucristo como Salvador. Es una población mucho más pequeña que aquellos que se autodenominan cristianos. Pero ¿sabía usted que aun menor es el número de quienes pueden ser llamados legítimamente “seguidores”? Estos son aquellos que obedecen con pasión la voluntad de Cristo en todas las cosas.

¿Es usted un creyente o un seguidor? Confiar en Jesucristo es fundamental, pero eso es solo el primer paso de fe. Nuestro objetivo primordial es hacer el largo viaje de la vida siguiendo las pisadas del Señor, honrándole con nuestras acciones y palabras, y creciendo siempre en sabiduría bíblica.

La vida de un seguidor está resumida en la frase obediencia total. De hecho, el Señor define como cristianos verdaderos a quienes demuestran su amor por Él guardando su palabra (Jn 14.23). Cuando se trata de obedecer a Dios, hay solo dos respuestas: “Sí” o “No”. Es tentador decir: “Sí, pero …” como hicieron algunos discípulos potenciales del Señor Jesús, pero esa es una manera indirecta de decir “no”. Los seguidores verdaderos siguen siendo fieles al plan del Señor, ya sea fácil o difícil. Y además, lo proclaman tanto en la bendición como en la calamidad, y van adonde Él les esté llevando.

Los seguidores verdaderos buscan al Señor, porque saben que la recompensa es una relación más estrecha con Él. No esperan únicamente pasar la eternidad con Dios, sino que entienden que la eternidad comienza cuando lo acompañan en la senda de justicia que Él ha puesto delante de ellos.

Thursday, October 13, 2016

Obstáculos para la fe | Dr. Charles Stanley | 10/13/16

Dios nos permite llevar a cabo su plan para nuestra vida. Cuando no llegamos a lograr las metas que Él nos ha puesto, no es porque el Señor, de alguna manera, haya fallado en darnos lo necesario. Es porque el fracaso, por lo general, es el resultado de un obstáculo que hay en nuestro corazón —una actitud que constituye un estorbo para nuestra fe. Como resultado, el flujo del poder de Dios se ve obstaculizado, y no podemos llegar a ser quienes Él desea que seamos.

Moisés es un ejemplo dramático del potencial destructivo que tienen los obstáculos para la fe. Llamado a una de las mayores misiones en toda la Biblia, el futuro líder respondió con excusas de por qué no podía obedecer.

Las excusas para desobedecer no han cambiado mucho desde el encuentro de Moisés con la zarza ardiente. Trató de esconderse detrás de los mismos obstáculos para la fe que los creyentes alegan hoy: una baja autoestima (Éx 3.11, 12), ignorancia en cuanto a Dios (Éx 3.13-21), dudas de sí mismos (Éx 4.1-9), sentimientos de incompetencia (Éx 4.10, 11), y temor a fracasar (Éx 4.12, 13). Cada vez que Moisés se quejaba de que el Señor se había equivocado de persona, Dios le respondía con una firme y convincente refutación.

El tema de las respuestas a Dios es algo que todos los creyentes necesitamos entender, como lo hizo Moisés finalmente —es decir, que cuando somos llamados a servir, nuestras fuerzas, habilidades y conocimientos no importan. Es el Señor quien hace el trabajo por medio de nosotros. Él no busca a la persona más calificada sino a hombres y mujeres dispuestos a rendirse a Él. Cuando su poder obra por medio de nuestras debilidades, es evidente que solamente Dios pudo haber logrado el resultado.

Wednesday, October 12, 2016

El mensaje de la cruz | Dr. Charles Stanley | 10/13/16

Roma utilizaba la cruz como un método brutal de ejecución de criminales. Pero, por medio del sacrificio de Jesús, el mensaje de la cruz se convirtió en un mensaje de esperanza y vida.

La cruz significó cosas distintas para diferentes personas en el relato del evangelio. Para Pilato, el gobernador de Judea, fue donde murió un hombre inocente. Los fariseos y los saduceos, por el contrario, vieron la cruz como la herramienta para eliminar un problema.

Cuando Judas se enteró de que Jesús fue condenado a morir, se angustió mucho. Creo que el traidor había pensado que sus acciones iban a forzar a Jesús a proclamar su reino; Judas pensaba que iba a tener una posición alta en el nuevo gobierno. En vez de eso, su error de cálculo destrozó sus ambiciones personales.

En aquella sociedad, la cruz representaba el castigo por un delito vergonzoso. Por conocer la perfección de la vida de su hijo, y su identidad como el Hijo de Dios, María sabía que Él no merecía la cruz. Tampoco tuvo dudas de que la cruz era el cumplimiento de una profecía; pues, cuando Jesús tenía apenas unos días de nacido, Simeón profetizó que algún día a ella una espada le traspasaría el alma (Lc 2.34, 35). La cruz hizo que fuera así.

Para los discípulos de Jesús, la crucifixión fue el momento en que su amado amigo y Mesías había muerto. Su estrecha relación con Jesús parecía haber terminado, al igual que su sueño de ser liberados de la dominación romana.
¿Qué significa la cruz para usted? ¿El lugar donde un hombre bueno perdió la vida, donde un rebelde fue eliminado, o donde el Hijo de Dios murió para salvarle?

Tuesday, October 11, 2016

El significado de la cruz | Dr. Charles Stanley | 10/11/16

La cruz —el símbolo del cristianismo— tiene un gran significado para Dios. Primero, por medio de la muerte de Jesús, el Padre proclamó el valor de cada ser humano: Él ofrece perdón y vida eterna a toda persona que pone su fe en Cristo (Ro 6.23). Segundo, eso significó un costo inmenso. El Dios santo se separó de su Hijo amado cuando llevó el peso del pecado de la humanidad (Mt 27.46). Tercero, se logró la redención del hombre. La sangre de Jesús derramada nos compró de la esclavitud al pecado, y nos reconcilió con Dios (1 P 1.18, 19).

Además, la justicia divina se consumó en la cruz. Las Sagradas Escrituras nos dicen que la muerte es el pago por la deuda contraída por el pecado (Ez 18.20). Pero Dios exigía un sacrificio sin mancha (Dt 17.1). Nosotros no podíamos pagar adecuadamente nuestra condena; moriríamos en nuestros pecados. Por eso, para que el Dios santo nos perdonara, tenía que haber un sustituto adecuado —uno calificado para pagar por nuestra desobediencia. Jesús, el único que no tenía pecado, tomó voluntariamente nuestro lugar y asumió la responsabilidad de nuestra deuda. Toda nuestra iniquidad—pasada, presente y futura— fue puesta en Cristo, y el juicio de Dios contra nosotros se aplicó a Él.

El significado de la cruz fue experimentado de primera mano por Barrabás, el famoso preso condenado a morir. Lo sustituyó el inocente Hijo de Dios, y el criminal recibió la libertad. Al igual que Barrabás, nosotros hemos tenido conmutada nuestra sentencia de muerte, y, aunque indignos, hemos sido hechos libres en Jesús. Hoy, la cruz sigue ofreciendo vida y libertad a quienes no las merecemos.

Monday, October 10, 2016

Victoria en las pruebas | Dr. Charles Stanley | 10/10/16

Moisés tuvo momentos difíciles en su larga vida. Huyó después de cometer un asesinato, pasó años en el desierto, se enfrentó a un rey que lo menospreció, condujo a una nación quejumbrosa durante 40 años de dificultades, y vio los altibajos de ese mismo pueblo en su lealtad. Pero después que Moisés aprendió el secreto para enfrentar las pruebas, las enfrentó con valentía.

A pesar de que regresó a Egipto con un llamado inconfundible del Señor (Éx 3.10), presentarse ante Faraón debió haber sido intimidante. Y Moisés tuvo que pedirle repetidamente a este que liberara a los israelitas. Faraón no fue inmutado por las langostas, convencido por los forúnculos, o suavizado por el agua convertida en sangre. De hecho, les hizo la vida aún más difícil a los esclavos, obligándoles a encontrar los materiales para fabricar los ladrillos. Y, por su parte, los hebreos fueron muy ingratos con su líder.

A pesar de toda la oposición, Moisés siguió volviendo al palacio hasta que logró el propósito de Dios —la liberación de su pueblo. Hebreos 11.27 nos dice que quien había sido un príncipe en Egipto, durante el éxodo “se sostuvo como viendo al invisible”. Después de muchas pruebas a sus espaldas, y más que le aguardaban después al conducir a este pueblo rebelde, Moisés siguió adelante, consciente de que andaba en la presencia del Señor.

Dios había prometido estar con Moisés en cada paso del camino (Éx 3.12). El líder israelita fijó su atención en esa promesa y en Quién la hizo. Tuvo la sabiduría de confiar en que el “Yo soy” (Éx 3.14), el eterno soberano del universo, guardaría su camino y le daría la victoria en las pruebas.

Saturday, October 8, 2016

Dios habla por medio de la enfermedad | Dr. Charles Stanley | 10/8/16

La enfermedad o las aflicciones nunca nos gustan. Después de todo, ¿qué cosa buena puede resultar de nuestros males? Dios nunca nos enfermaría por ningún motivo, ¿verdad?

Pues la respuesta, asombrosamente, es que sí. La aflicción es uno de los recursos más eficaces que Dios usa para captar nuestra atención. Si un período de enfermedad es lo que se necesita para que nos reenfoquemos en Él, entonces eso es exactamente lo que el Señor hará.

Pensemos en el apóstol Pablo. Cuando escuchamos su nombre, recordamos al misionero consagrado a Cristo que difundió el evangelio en el primer siglo. Pero este no fue siempre el caso. Lo primero que sabemos de él es que se llamaba Saulo, el enemigo más cruel de los cristianos en aquella época (Hch 9.1, 2) ¿Qué hizo Dios para captar la atención de Saulo?

El relato de Hechos dice que el Señor se le apareció en un brillante destello de luz, y que solamente Pablo pudo verlo. Tras mostrársele, Jesús dejó totalmente ciego a Saulo. Este enemigo de la iglesia fue humillado, y tuvo que depender de otros para llegar a la ciudad.

¿Qué pasó por la mente de Saulo en esos tres días de ceguera? No cabe duda de que sus pensamientos estaban llenos de una sola cosa: su encuentro con Cristo. Al ponerlo ciego, Dios eliminó todo lo que pudiera distraer la atención de este hombre en este tiempo crucial de su vida.

El propósito de Dios es nuestro bienestar, no nuestra felicidad a corto plazo; Él quiere lo mejor para nosotros a la luz de la eternidad. A veces, esto significa que Él permitirá que enfermemos. Si usted está pasando por esto, ore pidiendo sanidad, pero también por lo que Dios quiera decirle con su enfermedad.

Friday, October 7, 2016

Dios habla por medio de las tragedias | Dr. Charles Stanley | 10/7/16

Aunque no nos guste admitirlo, a veces es necesario que Dios use una tragedia para quitarnos nuestro egocentrismo o cualquier otro pecado. Las dificultades inesperadas, a menudo, traen consigo un tiempo de intensa claridad en el que el Señor nos quita algo de valor para nosotros, con el fin de que reenfoquemos nuestra mente en Él.

Vemos esto claramente en el pasaje de hoy. Aquí, una vez más, los israelitas se están quejando. Dios los había llevado a tomar un camino largo desde el monte de Hor, para que evadieran a los edomitas. Sin embargo, el pueblo se impacientó por el largo viaje, y comenzó a murmurar y a quejarse de Moisés y de Dios. Sus mentes se habían alejado del Señor; por tanto, era necesario que Él recuperara su atención.

Es interesante que Dios no decidiera hacerlo por medio de una bendición o de otra gran señal milagrosa. Al fin y al cabo, los israelitas lo habían visto hacerlo muchas veces. En vez de ello, Dios envió serpientes venenosas al campamento, causando la muerte de muchas personas. ¿Cuál fue la respuesta del pueblo? Inmediatamente confesaron su pecado, y pidieron a Moisés que intercediera por ellos ante el Señor. Aunque fue una lección costosa para su comunidad, este hecho hizo que le prestaran atención a Dios.

El hablar por medio de una tragedia es una manera sumamente personal que Dios utiliza para comunicarse con su pueblo. Aunque no podemos presumir de saber lo que Dios está tratando de decir a otras personas por medio de sus sufrimientos, debemos hacer frente a nuestras propias aflicciones buscando saber cuál es el propósito y la enseñanza que Dios tiene para nosotros.