Wednesday, May 31, 2017

La bendición de amar a los demás | 1 Pedro 1.22 | Dr. Charles Stanley | 5/31/17

Si reaccionamos por impulso natural, es probable que seamos amables con las personas que nos traten bien. Pero, en otras ocasiones, seríamos vengativos, agresivos e hirientes.

El Señor Jesucristo nos dice categóricamente que amemos, incluso a quienes no lo merecen. Él vivió de verdad lo que enseñó: nos amó hasta el punto de morir por nosotros, siendo aún pecadores (Ro 5.8). Por consiguiente, por gratitud a lo que Él hizo, y con su poder, podemos, como sus seguidores, amar a los demás (1 Jn 3.14).

Aunque es difícil demostrar amor ante la falta de bondad, la conducta piadosa puede llevar a grandes bendiciones. Primero, esto complace al Padre celestial, porque da a sus hijos gozo, paz y una sensación de victoria. Segundo, los creyentes deben sentirse emocionados y expectantes al pensar cómo obrará Dios en la relación, y cómo derramará su bendición. Tercero, habrá la conciencia de que el Espíritu Santo está actuando en la vida de sus hijos, permitiendo que el amor de Dios fluya a través de vidas rendidas a Él.

Juan 13.35 nos habla de un importante beneficio: Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

Tratar a los demás como queremos ser tratados, es lo que crea las relaciones profundas, placenteras y duraderas que todo el mundo desea. Sin relaciones significativas, la vida carece de sentido, no importa todas las cosas materiales o los conocidos que tengamos. Por tanto, piense en las personas con las que se relaciona durante la semana. ¿Las trata usted como Jesús enseñó?

Tuesday, May 30, 2017

Cómo amar a los demás | Mateo 22.35-40 | Dr. Charles Stanley | 5/30/2017

Jesús dijo a sus discípulos: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes”
(Mt 7.12 NVI). La mayoría de nosotros conocemos este código de conducta como la “regla de oro”. En teoría, todos convendríamos en que esta es una buena base para unas relaciones excelentes, pero es difícil vivir a la altura de la norma. Si hacemos una lista de las maneras como esperamos ser tratados y la comparamos con nuestra conducta, es probable que no quedemos bien.

Por supuesto, es fácil amar a quienes nos tratan bien. Pero, ¿cómo reaccionamos cuando nos hieren? La verdad es que Jesús quiere que amemos a los demás todo el tiempo, no solo cuando se hacen querer. No importa la actitud de esas personas hacia nosotros, tenemos que pensar en las cualidades relacionales que valoramos, como son lealtad, confianza, perdón y aceptación; y que todas ellas fluyan hacia las demás personas.

Lamentablemente, nuestra sociedad engendra orgullo, egoísmo y codicia, que son los enemigos de lo que Jesús mandó. Pero si amamos a los demás como lo ordena nuestro Señor, las relaciones pueden profundizarse y florecer.

Tratar a los demás con esta clase de amor no es natural ni fácil, especialmente si las personas son poco amables. En realidad, amar como Jesús mandó, es imposible por nosotros mismos. Pero si tenemos fe en Cristo como Salvador, el Espíritu Santo nos dará el poder para vivir su vida en nosotros (Gá 2.20).

Saque tiempo para hacer una lista de las maneras como espera ser tratado, y hágase después la pregunta: ¿Es así como yo trato a los demás? Pídale a Dios que le indique el ámbito en donde Él le ayudará a aplicar la regla de oro.

Monday, May 29, 2017

Las etapas de nuestra vida cristiana | Filipenses 1:5-7 | Dr. Charles Stanley | 5/29/17

La senda de cada cristiano es única.  Pero ciertas etapas del crecimiento deben ser comunes a todos los creyentes. Por ejemplo:

Dios quiere enseñar principios básicos a sus hijos, como un fundamento sobre el cual puedan crecer. Y Él expresa estas verdades por medio de otros creyentes, su Palabra y las circunstancias de la vida.
El Señor nos permite servirle. Fuimos creados para hacer buenas obras, y esto se vuelve evidente a medida que los cristianos crecen y usan sus talentos para glorificar a Jesús (Ef 2.10).
Dios nos permite experimentar “frustración por insuficiencia”. El orgullo y la confianza en uno mismo son amenazas para el crecimiento espiritual. Por tanto, nuestro Padre celestial nos lleva a un punto en el que nos damos cuenta de que no podemos hacer nada sin la gracia y el poder de Dios.
Para lograr que la libertad sea una realidad, el Padre hará que sus hijos se enfrenten a lo que los tienen cautivos. Muchas veces arrastramos heridas, temores y otro “bagaje” desde la niñez, y no sabemos cómo superarlos. Dios nos permite que enfrentemos esos problemas con su ayuda. Cuando le entregamos nuestros problemas y buscamos su perspectiva, Él actúa para liberarnos.
El Señor nos enseña cómo vivir la “vida transformada” (Gá 2.20). Nuestra naturaleza pecaminosa ha sido crucificada con Cristo, y la vida del Salvador se expresa a través de nosotros cuando nos rendimos a la influencia del Espíritu.
Quizás pueda notar un aspecto en el que Dios necesite todavía trabajar en su vida. Ríndase al Espíritu Santo, y pídale que le ayude a ser más como Cristo.

Saturday, May 27, 2017

El Rey de reyes | Apocalipsis 19.11-16 | Dr. Charles Stanley | 5/27/17

En el pasaje de hoy vemos a Jesucristo exaltado como Rey de reyes. Es mostrado regresando a la Tierra para buscar a su pueblo, juzgar a los impíos y establecer su reino. Cuando el cielo se abre, Cristo monta un caballo blanco en poder y gran gloria. Esta manifestación no se parece en nada a su humilde y discreta llegada a Belén como un bebé indefenso. Esta vez, “todo ojo le verá” (Ap 1.7) cuando venga a juzgar sin falta a la humanidad.

Pero el rey exaltado no viene solo. Los ejércitos del cielo, que están vestidos con el lino fino de la novia de Cristo (Ap 1.7, 8), le siguen en caballos blancos. Si usted es cristiano, puede estar seguro de que formará parte de este ejército de santos y ángeles. Esto describe el cumplimiento de la promesa que encontramos en Apocalipsis 5.10, donde dice que los creyentes gobernarán y reinarán con Él.

Un día, Jesucristo reinará literalmente en esta Tierra como Rey. Pero antes de ese día, Él viene a reinar en el corazón de cada creyente. A veces, los cristianos tratamos de mantenerlo solo en el rol de Salvador, pero la salvación es solo el comienzo de todas las bendiciones que el Señor tiene reservadas para nosotros. Solo en sometimiento y obediencia a la autoridad de Cristo, seremos transformados a su imagen y viviremos de una manera digna de sus galardones (Ap 22.12).

¿Quién es el verdadero rey de su vida en este momento? ¿Quién guía sus decisiones y dirige su camino? El Creador tiene un plan y un propósito para usted, que solo puede descubrirse cuando se vive bajo la autoridad de Cristo. Que venga su reino, y se haga su voluntad en la Tierra y en su vida.

Friday, May 26, 2017

El Señor exaltado | Apocalipsis 1:9-17 | Dr. Charles Stanley | 5/26/17

Es posible que Apocalipsis sea el libro más ignorado del Nuevo Testamento, simplemente porque puede ser difícil de entender. Pero desdeñar los tesoros que se encuentran en este libro es perderse algunas de las descripciones más ricas sobre nuestro Señor que ofrece la Biblia. Nos encanta verle como el niño en el pesebre y reconocer la importancia de su muerte y Resurrección, pero la historia no termina allí.

Juan recibió una dramática visión del Señor Jesucristo exaltado, como está Él ahora en el cielo. Aunque el apóstol había tenido una amistad estrecha con Cristo en la Tierra, la visión de su Señor en ese estado glorificado hizo que se desmayara del miedo (Apocalipsis 1.17).

En la escena celestial, Cristo es presentado como el Señor de su iglesia, en medio de los candeleros. Él está pendiente de sus hijos, preservándolos, protegiéndolos y reprendiéndolos cuando es necesario. Unos pocos capítulos después, en Apocalipsis 5.1-14, Jesús es mostrado como el Cordero de Dios, quien, como nuestro Sumo Sacerdote se sacrificó por nosotros. Su sangre compró la redención para las personas de todo tiempo y lugar, de modo que pudieran convertirse en ciudadanos de su reino. Todo el cielo estalla en alabanza y adoración cuando Cristo es el único digno de ponerle fin a esta era y establecer su reino de justicia (Apocalipsis 5.13).

Si usted ha entregado su vida a Cristo, está leyendo sobre su futuro. Imagínese en la escena, viendo a Jesucristo como el Señor y el Cordero de Dios exaltado. ¡Las alabanzas descritas en Apocalipsis 5.9-14 salen de la boca de usted! Que esta visión del futuro defina su adoración y su perspectiva esta semana.

Thursday, May 25, 2017

Nuestro Dios Consolador | 2 Corintios 1.3- 4 | Dr. Charles Stanley | 5/25/17

El cuidado de Dios por nosotros se extiende aun a los detalles más pequeños de nuestra vida. Él sabe cuando sus hijos sufren, y anhela consolarles (Is 49.13).

La compasión del Señor es personal, continua y está siempre a nuestro alcance. Recibimos su consuelo por medio del Espíritu Santo, quien vive en nosotros. No hay ninguna situación o momento en que Él sea inaccesible al creyente; podemos ser consolados y tranquilizados en cualquier momento del día o de la noche.

Considere la manera como demostró Dios su compasión por medio de la vida de Jesucristo. Él se relacionó incluso con los “intocables”, personas que tenían el cuerpo infectado por una enfermedad contagiosa (Lc 17.11-14). Ninguna enfermedad que tengamos le impedirá cuidarnos. El Señor tuvo compasión de las personas enfermas. Pero no solo las sanaba físicamente, sino que también les daba un consuelo aun mayor: una vida nueva mediante el perdón de sus pecados. Y si nuestras enfermedades no desaparecen, el Señor nos fortalece amorosamente para que podamos perseverar (2 Co 12.7-9).

¿Y qué de los desastres que nosotros mismos creamos? La traición de Pedro a Cristo tuvo como respuesta el perdón (Jn 21.15-17). Las dudas de Tomás fueron respondidas por el mismo Jesús (Jn 20.27). Nuestros errores no le impedirán a Él amarnos. Incluso a sus enemigos, Jesús les dejó abierta la puerta para el arrepentimiento.

El consuelo y el cuidado de Dios son suficientes para superar cualquier dolor. Una vez que hayamos experimentado su consuelo, debemos convertirnos en portadores de consuelo para otros (2 Co 1.4).

Wednesday, May 24, 2017

La gran separación | Isaías 55.8-9 | Dr. Charles Stanley | 5/24/17

Cuando imaginamos a Jesús como nuestro “puente hacia Dios”, es natural que pensemos en las cosas que nos separan del Padre celestial. Por eso, examinemos tres metáforas que señalan los obstáculos que hay entre nosotros y el Todopoderoso.

Primero, estamos separados por la altura. La Biblia llama a Dios el “Altísimo”, y lo presenta como “alto y sublime”. Está por encima de la Creación, Él mismo declara: “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Is 55.9). Sin duda alguna, Dios está por encima del hombre.

Segundo, estamos separados por la distancia. Moisés tuvo una experiencia de Dios por medio de la zarza ardiente, pero aun en ese sagrado momento el Señor le advirtió que no se acercara mucho (Éx 3.5). Después, cuando el pueblo de Israel construyó el templo y el tabernáculo, Dios les advirtió que no entraran al Lugar Santísimo, excepto para el único sacrificio anual, cuando solo una persona podía hacerlo, bajo condiciones estrictas (He 9.7). Entre Dios y el hombre hay una distancia que no puede ser traspasada.

Tercero, estamos separados por luz y fuego (1 Jn 1.5; Dt 4.24). Sabemos que mirar fijamente una luz intensa puede causar ceguera, y que estar cerca de una llama puede quemarnos la piel. Asimismo, si estuviéramos delante del Dios santo, seríamos consumidos (Dt 4.24).

¿Por qué razón vino Jesús a nosotros? Porque solo el perfecto, inmaculado Hijo de Dios podía llegar al Padre, acercarse a Él y estar en su presencia. En Cristo, podemos participar de esa intimidad.