Thursday, October 9, 2014

CÓMO ENETENDER LA SALVACIÓN | Dr. Charles Stanley

Muchas personas tienen una idea poco bíblica de lo que significa la salvación.

Leer | Ezequiel 18.4Hechos 2.21

9 de octubre de 2014

Muchas personas tienen una idea poco bíblica de lo que significa la salvación, a pesar de que es de vital importancia para entender el cristianismo. Podemos definirla como el regalo de gracia, bondad, amor y misericordia que recibimos cuando Dios perdona nuestros pecados.

La Biblia dice que “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro 6.23). Todos somos pecadores que merecemos la muerte (Is 53.6), pero por su amor y su misericordia, Dios hizo provisión para nuestro perdón: Permitió que se hiciera expiación por medio del derramamiento de sangre (Lv 17.11).

Todos los sacrificios del Antiguo Testamento prefiguraban lo que vendría, apuntando a la muerte vicaria, hecha una sola vez y para siempre, del inmaculado Hijo de Dios en la cruz. El Señor Jesús tomó nuestro lugar, recibiendo el castigo que nos correspondía a nosotros. En efecto, la redención de la humanidad fue el propósito por el cual Cristo vino al mundo (Lc 19.10). Por tanto, la salvación está relacionada estrictamente con la persona de Jesucristo. Esa fue la razón por la cual Juan el Bautista proclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn 1.29).

Nada es aceptable delante de Dios todopoderoso —no hay ninguna manera de venir a Él para ser salvos— que no sea mediante Jesucristo (Jn 14.6). A lo largo de la Biblia, vemos que la salvación es un regalo que tiene su origen en una relación personal con Jesucristo, y no el resultado de buenas obras. ¿Ha decidido usted aceptar el regalo de Dios?

Wednesday, October 8, 2014

NUNCA MÁS TE LLAMARÁN DESAMPARADA | Charles H. Spurgeon

8 de Octubre

Nunca más te llamarán Desamparada.” Isaías 62:4.

“Desamparada” es una palabra lúgubre. Suena como un tañido fúnebre. Es el registro de las aflicciones más agudas, y la profecía de los males más espantosos. Un abismo de miseria abre su boca en esa palabra “Desamparada.” ¡Abandonado por uno que comprometió su honor! ¡Abandonado por un amigo probado por largo tiempo y de confianza! ¡Abandonado por un pariente amado! ¡Abandonado por padre y madre! ¡Abandonado por todos! Esto es un verdadero dolor, y, sin embargo, puede ser soportado pacientemente si el Señor nos sostiene.

Pero, ¿qué se sentirá al verse abandonado por Dios? Piensen en el más amargo de los clamores: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” ¿Hemos probado alguna vez en algún grado el ajenjo y la hiel de “Desamparada” en ese sentido? Si así fuera, supliquemos al Señor para que nos salve de cualquier repetición de una aflicción tan indecible. ¡Oh, que esas tinieblas no vuelvan jamás! Los hombres maliciosamente le dijeron a un santo: “Dios lo ha desamparado; perseguidle y tomadle.” Pero siempre fue falso. El favor amante del Señor forzará a nuestros crueles enemigos a tragarse sus propias palabras, o, al menos, a reprimir sus lenguas.

Lo opuesto de todo esto es esa palabra superlativa Hefzi-bá: “Mi deleite está en ella.” Esto convierte en baile al llanto. Que aquellos que soñaron que habían sido abandonados oigan al Señor cuando dice: “No te desampararé, ni te dejaré.”

DIOS MUEVE LOS CIELOS Y LA TIERRA | Dr. Charles Stanley

Porque nos ama, nuestro Padre eliminará todo aquello en que hayamos puesto nuestra confianza fuera de Él.

Leer | Hebreos 12.25-29

8 de octubre de 2014

Dios quiere que estemos conscientes de su presencia, y de que sacudirá nuestro mundo —literal y metafóricamente— para que eso suceda.

El Antiguo Testamento registra que, para captar la atención de la gente, el Señor movió cielo y tierra. El monte Sinaí tembló antes de que Moisés recibiera los Diez Mandamientos (Éx 19.18, 19). Dios también le dijo a Judá que estremecería cielo y tierra, volcando reinos, ejércitos y naciones (Hag 2.20-22).

Dios hizo lo mismo en los tiempos del Nuevo Testamento. En la crucifixión, un terremoto indicó la destrucción de la antigua manera de vivir, y el establecimiento de un nuevo pacto (Mt 27.51). Poco después, un grupo de creyentes fue lleno del Espíritu Santo, y la tierra tembló de nuevo (Hch 4.31).

Pero la agitación geológica y de la sociedad no es simplemente un procedimiento del pasado. Dios sigue haciendo temblar al mundo hoy. Todas las naciones de la tierra “tiemblan” por su preocupación por el medio ambiente, la salud, el hambre y los conflictos políticos. Sin embargo, los problemas actuales parecerán leves en comparación con los desastres y las epidemias que tendrán lugar durante la tribulación (Ap 6). En ese tiempo, se desatará todo tipo de juicios sobre la Tierra para llamar la atención de la gente.

Dios está enviando un mensaje al mundo: La humanidad no es quien lleva las riendas. Porque nos ama, nuestro Padre eliminará todo aquello en que hayamos puesto nuestra confianza fuera de Él, hasta que finalmente solo busquemos la seguridad en nuestro Señor.

Tuesday, October 7, 2014

CONDICIONES DE UNA INFLUENCIA PIADOSA | Dr. Charles Stanley

Todo creyente tiene la responsabilidad de ser de influencia positiva para el mundo. 

Leer | Daniel 1.1-17

7 de octubre de 2014

Todo creyente tiene la responsabilidad de ser de influencia positiva para el mundo. Por medio de nuestro ejemplo y testimonio tenemos que ayudar a las personas a entender mejor a Jesucristo, y la manera de seguirle. Por lo que nos dice la Biblia sobre el profeta Daniel, él fue un hombre que utilizaba su influencia sabiamente. Su testimonio influenció no solamente a sus amigos, sino también a cuatro reyes y sus reinos.

Daniel tenía la fuerte convicción de que todas las palabras de las Sagradas Escrituras eran verdaderas. En consecuencia, se negó a comer la comida de la mesa del rey, porque Éxodo 34.15 prohibía consumir cualquier alimento ofrecido a ídolos (práctica común en Babilonia). La fidelidad de Daniel a Dios pesaba más que cualquier temor a represalias por haber rechazado la comida del rey.

El Señor honró la convicción de Daniel, asegurándose de que gozara de la simpatía de hombres poderosos. Dios también le dio la sabiduría y el conocimiento que le permitiría ser de influencia piadosa en todo el reino.

Probablemente, ninguno de nosotros tendrá la oportunidad de influenciar a reyes; sin embargo, nuestro ejemplo puede ser de bendición en nuestro trabajo o en nuestra comunidad. Como fue el caso de Daniel, una influencia piadosa tiene sus raíces en la creencia de que la Biblia es la palabra infalible de Dios. Si nuestras convicciones no están basadas en los preceptos bíblicos, nuestro estilo de vida no puede ser el correcto. Por tanto, el compromiso de descansar en el fundamento de la Palabra de Dios no es negociable.

Monday, October 6, 2014

MÁS SABIDURÍA PARA TENER UNA VIDA FRUCTÍFERA | Dr. Charles Stanley

Aquí continúa nuestra conversación con más enseñanzas acerca de la vida fructífera.

Leer | Juan 15.4-8

6 de octubre de 2014

Aquí continúa nuestra conversación con más enseñanzas acerca de la vida fructífera: 
Hijo, hay una tercera cosa que quiero que sepas: Estoy trayendo a otros para que hagan el viaje contigo. Búscalos. 
—Pero, Señor, ya tengo suficiente con mis responsabilidades y mis problemas. 
Hijo, tienes que poner a un lado tus asuntos, y ayudar a otros a hacer el viaje. 
—No puedo hacer más. Estoy demasiado ocupado. 
—Yo elegiré tus prioridades. 
—Estoy demasiado cansado. 
Te daré descanso. Ahora, aquí está la cuarta lección: Tienes que someterte a mi plan.
—¿Me explicarás lo que estás haciendo? 
A veces, aunque no siempre. 
—Pero ¿y si tu plan no tiene sentido para mí? 
No confíes en tu entendimiento; sigue caminando hacia donde yo te dirija. 
—Pero, Padre, ¿y si no quiero ir por ese camino? ¿Qué tal si me resulta demasiado difícil? 
Ah, ahora sí estamos en el meollo del asunto, que es la quinta lección: Una vida fructífera se tiene solamente cuanto está rendida a mí. Esa clase de vida se caracteriza por ser muy semejante a la vida de mi hijo Jesucristo. En otras palabras, la vida fructífera es una vida llena del fruto del Espíritu (Gá 5.22, 23). En esta relación, yo, Dios, soy quien manda. Tu parte es cooperar y someterte a mi plan. Ahora que conoces las instrucciones, ¿todavía quieres seguirme? Piénsalo con cuidado. 
—Sí, Padre ¿A quién iría? Creo en ti, y quiero que seas mi guía.

Friday, October 3, 2014

EL PROPÓSITO DE LA VIDA | Dr. Charles Stanley

Leer | Juan 17.1-3
3 de octubre de 2014
Los creyentes hacemos muchas cosas maravillosas en el nombre de Dios. Pero, a veces, la acción de servir se vuelve más importante en nuestra mente que el Maestro mismo. Oseas 6.6 deja en claro las prioridades del Señor: “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocausto”. Él quiere nuestra atención más que cualquier ofrenda o buena obra.
Lamentablemente, muchos cristianos nunca van más allá de una buena obra de vez en cuando, o de una lectura ocasional de la Biblia. Ignoran la invitación oportuna del Espíritu Santo para que dediquen tiempo a la oración y al estudio de las Sagradas Escrituras, porque los consideran asuntos sumamente difíciles o porque no se ajustan a su estilo de vida. Además, tienden a adorar a Dios por deber. ¿Es ese su caso? Si es así, debería saber que, si bien, profundizar su relación con Dios requiere tiempo y compromiso, es también inmensamente gratificante.
Todos hemos sido creados para conocer a Dios. Él inculcó en nosotros una sed que no estará satisfecha hasta que le busquemos para tener comunión con Él y le expresemos nuestro amor. Pablo dijo: “A nada le concedo valor si lo comparo con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por causa de Cristo lo he perdido todo, y todo lo considero basura a cambio de ganarlo a él” (Fil 3.8 DHH).
Fuimos creados para tener una relación estrecha y personal con el Señor, y también para darle gloria. Rendirle homenaje con nuestras ofrendas y buenas obras es una extensión natural de ese designio, sin embargo, nuestra responsabilidad principal es pasar tiempo con Él.

Wednesday, October 1, 2014

CUANDO ACEPTAMOS LA INVITACION DE DIOS | DR. CHARLES STANLEY

Cuando aceptamos la invitación de Dios

Leer | Lucas 5:1-11

Las peticiones sencillas de Dios son, a menudo, peldaños que conducen a mayores bendiciones en la vida. Cuando Simón Pedro aceptó la invitación de Jesús, cambió de ser un pescador de peces a ser un pescador de hombres.

Una noche improductiva de trabajo había dejado agotado a Pedro, sin duda alguna. Sin embargo, le permitió al Señor Jesús subir a su embarcación para que le hablara a la multitud. Cuando el Señor terminó de hablar, le pidió al veterano pescador que se dirigiera a aguas más profundas. Pedro sabía que la hora no era buena para pescar, pero obedeció y fue bendecido, no con una, sino con dos barcadas de peces.

A menudo, las bendiciones de Dios son resultado de obedecer peticiones que parecen ilógicas. Aunque preferimos que nos pida realizar algo grande para impactar multitudes, la obediencia en lo pequeño es nuestro mayor logro. Si desobedecemos el llamado a cumplir con alguna acción menor, ¿qué razón tendrá para confiarnos mayores responsabilidades?

Si Pedro se hubiera negado a prestar su embarcación al Señor o a salir a pescar, habría perdido la bendición inmediata de tener una gran pesca, y quizás también la oportunidad de ser un discípulo de Jesús. Al caminar con el Señor durante tres años, Pedro fue testigo de milagros más espectaculares que aquella gran pesca: Un ciego recuperó la vista; Lázaro fue resucitado; y ante la petición del Señor Jesús, el mismo Pedro caminó sobre las aguas. Es decir, todo eso fue resultado de aceptar el  llamado del Señor cada vez que Él le pidió que hiciera algo aparentemente pequeño.