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Thursday, November 5, 2015

CÓMO CORRER LA CARRERA DE LA FE | Dr. Charles Stanley

Los corredores en un maratón deben seguir una ruta claramente marcada. Supongamos que uno de los atletas decide tomar su propia ruta. Recorre los 42 km y pone su línea de llegada en el mismo punto de la oficial, pero corre a través de alrededores con menos colinas y menos gente. Su plan le parece excelente a él, pero cuando cruza la línea de llegada, no le espera ninguna cinta o medalla.

¡Lo que hizo es una tontería! Sin embargo, los creyentes caen en esta trampa cuando deciden cuál será el curso que tomarán sus vidas, en vez de correr la carrera que Dios dispone. Cuando nos sometemos a su voluntad, haciendo lo que dice, y yendo hacia donde nos dirige, nos mantenemos en el camino correcto. Pero en el momento que volvemos a nuestros viejos hábitos y comenzamos a tomar decisiones basadas en nuestro propio criterio, tomamos un camino alejado de Dios.

Para los creyentes, la línea de llegada es la misma —el cielo—, ya sea que corran a la manera de Dios, o a su manera. Sin embargo, la diferencia estará en lo que habremos de mostrar al llegar allí. Nadie quiere decir: No logré nada de valor. No importa cuán grandiosa sea la herencia que alguien deje, lo único que realmente vale la pena es lo que hizo para el Señor, en el poder del Espíritu Santo.

Y podemos estar seguros de que sin importar cuán lejos nos apartemos de la ruta, el Espíritu Santo seguirá presente. Nos recordará el camino correcto, como también la posibilidad de volver a ella y perseverar. La ruta ya está marcada, y usted sabe lo que tiene que hacer. Corra la carrera que tiene por delante, y termine bien.

Thursday, June 19, 2014

CORRER LA CARRERA CON PERSEVERANCIA | DR. CHARLES STANLEY

Correr la carrera con perseverancia

Leer | Hebreos 12:1-3

Nadie se despierta en la mañana de un maratón, y decide de repente: ¡Creo que voy a participar en esa carrera! Las competencias de larga distancia requieren mucho entrenamiento. El corredor de maratón pasa meses preparándose. Se levanta temprano y corre hasta el agotamiento físico y mental. Cuida de lo que come, duerme suficiente y corre con regularidad. El principal objetivo de todo este entrenamiento es desarrollar aguante. Aunque no es fácil, la disciplina es esencial para correr un maratón de 42 kilómetros.

Puesto que la Biblia compara a la vida cristiana con una carrera, podemos asumir también que el aguante es esencial para nuestro éxito. ¿Qué es lo que crea aguante espiritual? El apóstol Santiago señala que enfrentar pruebas nos fortalece. De hecho, en Santiago 1.2, 3 (NVI), nos dice incluso que debemos recibir con agrado las dificultades porque “la prueba de su fe produce constancia” o aguante.

Santiago está hablando de la fuerza interior que nos permite afrontar cualquier dificultad sin abandonar la lucha. Un corredor necesita tal fuerza para una carrera. Por eso, aunque el entrenamiento duele, él prepara su cuerpo para poder llegar a la meta. Para los creyentes, el proceso es semejante, excepto que nuestro entrenamiento viene por medio de las pruebas. Cuando enfrentamos diferentes desafíos en el poder del Espíritu, Dios nos fortalece más y más.

¿Enfrenta usted una situación difícil? Dios quiere que confíe en Él, y luego se haga la siguiente pregunta: ¿Estoy dispuesto a someterme a este fuerte entrenamiento hoy, para ganar la carrera mañana?