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Monday, December 19, 2016

Lo que nos enseñan las adversidades | Dr. Charles Stanley | 12/19/16

¿Qué podemos hacer con nuestro dolor cuando, a pesar de nuestras súplicas, Dios no nos lo quita? Él sabe que estamos sufriendo, pero no hace nada. ¿Cómo puede ser un Dios misericordioso, y no ayudarnos?

El pasaje de hoy nos da una visión íntima de un asunto muy doloroso en la vida de Pablo. No sabemos exactamente lo que era el “aguijón en la carne”, pero lo que dice que aprendió por medio de esa experiencia es un ejemplo maravilloso de lo que Dios quiere enseñarnos por medio de la adversidad.

En primer lugar, Dios tiene el dominio de la situación. A fin de cuentas, fue Él quien permitió el aguijón, y quien tiene el poder de quitarlo.
Segundo, Dios da prioridad a lo espiritual. Pablo quería alivio físico, pero el Señor estaba actuando para su bien espiritual. El aguijón era una protección contra el orgullo, el cual habría obstaculizado seriamente el ministerio de Pablo y dañado su carácter. Todo lo que Dios permite para afligir a los creyentes está concebido para protegerlos del pecado, producir santidad y prepararlos para el servicio fiel a Cristo.
Tercero, la gracia de Dios es suficiente. El Señor no quitó el dolor, pero le dio a Pablo tanto la gracia para soportarlo como las fuerzas en su debilidad.
Una vez que entendemos la soberanía, prioridades y suficiencia del Señor, podemos actuar como lo hizo Pablo: con gozo. Cuando el poder de Cristo se perfecciona en nosotros, podemos tener gozo en cualquier dificultad. La negativa del Señor a darnos alivio no significa que nos haya abandonado; más bien, es evidencia de su amor que busca nuestro bien eterno.

Tuesday, November 10, 2015

LA GRACIA PARA SEGUIR ADELANTE | Dr. Charles Stanley

Cuando usted escucha hablar a alguien, ¿qué da peso a las palabras de esa persona? ¿Qué le hace escuchar lo que dice? Casi siempre, medimos el mensaje de una persona a la luz de su experiencia, rechazando las palabras que no concuerdan con la historia personal de quién habla.

Por consiguiente, cuando llegamos al argumento de Pablo en cuanto a la suficiencia de Dios, preguntamos: “¿Es esto algo de lo que Pablo puede realmente hablar?” Podemos leer la Biblia y ver por medio de la vida del apóstol que la respuesta es un rotundo sí.

El testimonio de Pablo describe las dificultades que enfrentó (2 Co 11.22-28). Fue encarcelado, golpeado, amenazado, apedreado, robado, sufrió naufragios y fue perseguido. Además, tenía un aguijón implacable que lo afligía (12.7, 8).

Uno pensaría que Dios mantiene a sus servidores en perfectas condiciones y con una salud inmejorable. Sin embargo, aquí vemos que, aunque Pablo oró pidiendo ser sanado, la respuesta de Dios no fue la esperada. En vez de recibir una magnífica y total sanidad, Pablo recibió una respuesta más profunda: “Bástate mi gracia” (v. 9).

Por medio de esa dificultad, Dios le enseñó a Pablo una lección vital: no importa lo débil que pensemos ser, o qué tan oprimidos o heridos estemos, en las manos de Dios, nuestra debilidad significa que hay espacio para su poder. Y es por medio de su poder —y solo por su poder— que somos capaces de hacer cosas asombrosas.

Monday, July 7, 2014

LA GRACIA PARA VENCER| DR. CHARLES STANLEY

La gracia para vencer

Leer | 2 Corintios 12:7-10

El Señor afirma que su gracia es suficiente para cada situación dolorosa que afrontemos. Por su abundante bondad, amor y misericordia, no tenemos que dejarnos vencer por el desaliento, renunciar a la esperanza, o alejarnos de su plan. Sabemos que la gracia de Dios está obrando en nosotros cuando...

Tenemos fuerzas para perseverar
Por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros, Dios libera su poder sobrenatural en nuestra vida para que podamos seguir sin rendirnos (Hch 1.8).

Un espíritu de confianza en Él se enciende en nuestros corazones 
La gracia nos ayuda a creer que Dios sacará algún bien de nuestros problemas (Ro 8.28).

Sentimos su presencia y nos concientizamos de su auxilio constante.

Mantenemos nuestro enfoque en el Señor 
La gracia nos ayuda a desviar la atención de nuestra situación y ver la suficiencia de Dios.

Confiamos que Dios nos dará la victoria
No simplemente para sacarnos a flote, sino para que nuestra fe crezca.

Estamos seguros de la soberanía de Dios
El Señor conoce nuestras debilidades. Por eso ha prometido poner un límite a nuestras pruebas —a lo que nuestras debilidades, fortalecidas por su poder, pueden soportar (1 Co 10.13).

El apóstol Pablo había sufrido naufragios, cárceles y golpizas, dificultades mucho peores a las que la mayoría de nosotros enfrentamos. Sin embargo, no se dio por vencido porque se acogía a la gracia de Dios que encontraba suficiente para cada circunstancia. ¿Dónde necesita usted una infusión de gracia para no darse por vencido?