Thursday, May 29, 2014

LA GRACIA DE DAR| DR. CHARLES STANLEY

La gracia de dar

Leer | 2 Corintios 8.1-7

Hoy vivimos bajo un nuevo pacto establecido por Dios mediante la sangre derramada de su Hijo Jesús (He 9.15). En base a lo que Cristo hizo, Romanos 12.1 nos dice que nos presentemos “en sacrificio vivo y santo, agradable a Dios”. Si usted es hijo de Dios, todas sus capacidades, tiempo y dinero pertenecen a Él.

Este principio puede evidenciarse en la iglesia primitiva. Esos primeros creyentes vendían con entusiasmo sus propiedades y sus bienes para atender las necesidades de las personas a su alrededor (Hch 2.45). En respuesta a su generosidad, Dios los bendecía con un corazón gozoso, el favor de los demás, y un gran crecimiento.

Las iglesias de Macedonia entendieron también la prioridad de dar. A pesar de que los creyentes de allí eran sumamente pobres, rogaron por tener la oportunidad de ayudar económicamente. Segunda de Corintios 8.7 (NVI) dice que sobresalieron en la “gracia de dar”.

Bajo la ley del Antiguo Testamento, Dios requería un diezmo (la décima parte de los cultivos de una persona y de sus animales) para apoyar al templo (Lv 27.30-32). Cuando la nación se alejó de esta práctica, el Señor envió a Malaquías para amonestarlos en cuanto a las consecuencias de desobedecer. Al quedarse con el diezmo, estaban robando a Dios lo que era de Él por derecho (Mal 3.8). Nosotros, por supuesto, no queremos ser culpables de quedarnos con el dinero que le pertenece a Dios.

Por habernos designado como sus mayordomos y confiado sus recursos, Dios espera que demos generosamente. Si confiamos a Dios nuestras finanzas, sobresaldremos en la gracia de dar.

 

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