Saturday, January 30, 2016

Enfocados en Dios, no en los obstáculos | Dr. Charles Stanley | 1/30/2016

El Señor dio a los israelitas el encargo de ir y conquistar la tierra de Canaán. Ellos necesitaban un lugar en el cual pudieran crecer como pueblo de Dios. Es por eso que esta región del mundo fue escogida con este propósito.

Dirigido por Dios, Moisés envió doce hombres a espiar la tierra. ¡Qué decepción debe haber sufrido al escuchar los comentarios negativos que la mayoría de estos espías compartieron al volver! Solamente estaban poniendo sus ojos en los obstáculos que habían visto. Sin embargo, Caleb estaba seguro de que iban a vencerlos fácilmente (Nm 13.30), pues tenía puesto sus ojos en las promesas de Dios, no en las dificultades. Basaba su confianza en las palabras que el Señor había dicho a Abraham: “A tu descendencia daré esta tierra” (Gn 12.7).

El resto del pueblo no pensaba igual. Todos esos relatos acerca de gigantes y fortalezas los atemorizaron. Normalmente, obstáculos como esos podían haber asustado a cualquiera, pero no al pueblo de Israel, pues ellos servían a un Dios que les había probado lo que podía hacer. Dios había divido al mar Rojo para que escaparan de Faraón, y los había alimentado en el desierto.

Cuando nos enfocamos en los obstáculos, nuestra visión se distorsiona. Los problemas se hacen tan grandes que nos impiden dar el próximo paso de fe. Cuando Dios nos pide hacer algo, podemos estar seguros de que también nos brindará su ayuda para vencer cualquier dificultad que esté frente a nosotros. Si imitamos a los israelitas y nos negamos a seguir adelante por el temor que sentimos, perderemos las bendiciones que el Señor ha preparado para quienes hacen su voluntad.

Friday, January 29, 2016

El poder protector del discernimiento | Dr. Charles Stanley | 1/29/26

El discernimiento espiritual nos protege del engaño. El pecado se disfraza para parecer tentador y atractivo; si pensamos que lo que se ve y se siente bien tiene que ser bueno, entonces estamos en peligro de ser engañados por el enemigo. Cuando Satanás nos tienta, nunca menciona las consecuencias o efectos negativos.

Discernimiento espiritual es la capacidad que nos ha dado Dios para juzgar lo que es bueno o malo. Nos protege del sufrimiento que acompaña a la desobediencia. No hacer caso a la agitación que se produce en nuestro espíritu —a la que llamo “estática espiritual”— es un paso en la senda del pecado. Cuando buscamos una estación de radio, queremos una recepción clara. Lo mismo sucede en nuestra vida. Necesitamos tener una clara conexión con el Espíritu Santo para tener paz, y seguridad de que estamos haciendo lo correcto, alineados con la voluntad de Dios.

A veces, una oportunidad nos parece inofensiva o atractiva. Pero si el Espíritu Santo nos envía una señal de alto, no nos aventuremos; por alguna razón, Dios no quiere que sigamos adelante. Y aunque podemos especular, es posible que nunca sepamos qué peligro evitamos por haber sido obedientes.

El pecado no parece, al comienzo, la horrible y engañosa desobediencia que es; por el contrario, viene envuelto en un paquete bonito que es difícil resistir. Los hijos de Dios pueden ver más allá del brillo y de la belleza falsa si deciden escuchar al Señor. Esta sabiduría espiritual solo viene de un corazón limpio y de un espíritu de discernimiento. Un creyente inteligente es aquel que hace de la oración, del arrepentimiento y de la capacitación bíblica, parte regular de su vida.

Thursday, January 28, 2016

LA NECESIDAD DE DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL | Dr. Charles Stanley | 1/28/16

Las cosas no son siempre lo que parecen en la trama de las novelas de misterio y programas de televisión. Sin embargo, algunas veces, nos enseñan a ser prudentes en la vida. Hay muchas personas que toman decisiones basadas en sentimientos, o que juzgan situaciones basándose en lo que parece ser verdad. El Señor nos ha dado a todos los creyentes un espíritu de discernimiento para que podamos determinar qué es lo mejor.

Piense en cuántas decisiones tiene que tomar una persona cada día —en cuanto a familia, finanzas, trabajo, etc. Lo ideal sería que la decisión fuera claramente correcta o incorrecta. Como resultado, elegir sería fácil. En realidad, lo que parece correcto no siempre es lo mejor. Algunas cosas no son malas ni pecaminosas, pero están fuera de la voluntad de Dios para nosotros.

La Biblia no contiene directrices específicas sobre cada escenario posible de la vida, pero sí está llena de principios establecidos en su momento por medio de historias y de enseñanzas directas. Los creyentes tenemos la capacidad de crecer en madurez espiritual, de modo que los principios bíblicos, junto con la guía del Espíritu Santo, se convierten en herramientas para tomar decisiones guiadas por Dios. Lo importante no es si una determinada elección se ve o se siente bien, sino si es o no es la voluntad del Señor.

Un espíritu bien desarrollado de discernimiento es esencial para vivir dentro de la voluntad de Dios. Sin esta sensibilidad al plan del Señor, el hombre o la mujer aceptan las cosas sin verlas tal como son. Por esa razón, debemos evaluar las situaciones desde una perspectiva bíblica.

Wednesday, January 27, 2016

CÓMO VENCER LA INSEGURIDAD | Dr. Charles Stanley | 1/27/16

No hay soluciones instantáneas para vencer la inseguridad. Primero, tenemos que reconocer que nos sentimos inseguros. Luego, debemos tratar de identificar qué circunstancias generan esos sentimientos. Por último, debemos decidir vencer ese estado mental. “Deslizarnos” hacia la seguridad es imposible; tenemos que esforzarnos para lograrla.

Sentir seguridad es más que mejorar la autoestima. Jesucristo es nuestra verdadera fuente de fortaleza y confianza. Si tratamos de vencer la inseguridad sin Él, simplemente la estaremos ocultando con nuestros esfuerzos.

La manera como nos vemos no es necesariamente la manera como somos en realidad. Más bien, tenemos que preguntarnos cómo nos ve el Señor. Para quitar nuestra atención de nosotros y de nuestros errores, tenemos que ir a la Palabra de Dios. Por tanto, para vencer la inseguridad tenemos primero que enfrentar cualquier duda que tengamos con la ayuda de la Biblia. Ella es tan efectiva, que cuando leemos lo que Dios dice acerca de nosotros, nuestros pensamientos comienzan a cambiar, y somos capaces de abandonar la destructiva manera de pensar que nos produce inseguridad.

Para continuar con el proceso, concéntrese en las cualidades positivas de su vida. Tome papel y lápiz, y pídale al Señor que le guíe para hacer una evaluación sincera de sus cualidades. Se sorprenderá de lo que Dios le mostrará. Pero es importante que no se fije en las capacidades de los demás para comparar las suyas. Nadie es como usted, y por eso es absurdo hacer comparaciones. Nuestra tarea es seguir a Jesús de la manera que Él nos llama individualmente; por consiguiente, podemos mirarlo y sentir seguridad.

Tuesday, January 26, 2016

LA MINA DESTRUCTIVA DE LA INSEGURIDAD | Dr. Charles Stanley | 1/26/16

Es posible que la inseguridad no nos parezca tan destructiva como el orgullo, la envidia o los celos, pero también puede ser muy peligrosa. La persona que habitualmente se siente insegura puede terminar muy afectada. Los sentimientos de inseguridad pueden desarrollarse a raíz de tragedias, como la pérdida de los padres en la niñez, o crecer en un ambiente violento. A veces nos sentimos inseguros por fracasos que hemos experimentado.

Cualquiera que sea la causa de nuestra inseguridad, los efectos son siempre los mismos. Podemos sentirnos indecisos porque nuestro temor de tomar decisiones equivocadas nos lleva a evitar tomar decisiones del todo. A veces nos cuesta establecer relaciones duraderas porque creemos que no seremos buenos amigos. O podemos mantener distancia de los demás por temor al rechazo; pero la gente, con frecuencia, percibe esto como orgullo o engreimiento.

Tarde o temprano, nos convertiremos en críticos de los demás. Al mismo tiempo, podemos llegar a caer en la trampa de creer que el éxito depende de la aceptación de los demás. La verdad es que Dios tiene una senda especial para cada vida, en la que el éxito no puede medirse por la alabanza humana.

La inseguridad no es algo que podemos confesar y con eso ser libres. Más bien, es un mal que debe ser confrontado por un largo tiempo, y finalmente tomar la decisión de confiar en lo que Dios dice acerca de nosotros, no en lo que el enemigo nos susurra. Mañana veremos cómo Dios hace que recuperemos nuestra seguridad.

Monday, January 25, 2016

CÓMO ANDAR CON DIOS | Dr. Charles Stanley | 1/25/16

El caminar de Enoc con Dios era tan íntimo, que la Biblia dice que “desapareció, porque le llevó Dios” (Gn 5.24). Esto implica que Enoc no murió, sino que fue llevado directamente a la presencia de Dios. ¡Qué testimonio tan maravilloso!

Al buscar seguir a Dios con esa misma pasión, reflexionemos en cuanto a ciertos “pasos” específicos que nos ayudarán a mantenernos firmes en nuestro caminar con el Señor.

Reconciliación. Esta palabra significa fundamentalmente “Dios se mueve hacia nosotros”. El gozo de este paso es que la responsabilidad no es nuestra. Por medio de la cruz de Cristo, Dios ya tomó la iniciativa de moverse en dirección nuestra (2 Co 5.18). Cuando venimos a Cristo, inmediatamente participamos en esa reconciliación.

Confianza en Dios. Debemos tener fe, no solo en que Dios está interesado en nuestro andar con Él, sino que también, por medio de Cristo, el Señor nos ha dado los medios para caminar estrechamente con Él.

Aceptación. Para poder apreciar la intimidad que Dios desea tener con nosotros, debemos aceptar lo que las Sagradas Escrituras enseñan acerca de su Hijo, su Palabra, la iglesia y nuestro pecado.

Comunión. Así como nuestras relaciones humanas desaparecen sin el contacto regular, nuestra intimidad con Dios se debilita si no pasamos tiempo con Él.

Caminar con Dios no es una misión imposible, pero sí requiere que prestemos especial atención a ciertos aspectos de la vida espiritual. Cuando tomamos en cuenta a Dios en todas nuestras acciones, Él nos ayuda a lo largo del camino (Pr 3.5, 6).

Saturday, January 23, 2016

El gran poder de Dios | Dr. Charles Stanley | 1/23/16

Me encontraba autografiando libros un día, cuando se me acercó un joven, me entregó un ejemplar y me contó una historia mientras lo firmaba: “Me había puesto una pistola en el pecho e iba a suicidarme”, comenzó diciendo. “Pero, por alguna razón, encendí el televisor y usted estaba hablando acerca del suicidio. Después de escucharlo durante un rato, supe que el Señor me estaba hablando, bajé el arma y le entregué mi vida a Jesucristo”.

No podría contar todas las historias parecidas que he escuchado —alguien, en su desesperación, prende la radio o el televisor, y escucha una predicación que le habla directamente a su necesidad. Yo no creo ni por un segundo que lo hice yo. Dios, que es todopoderoso, interviene en la vida de las personas para que sintonicen un programa que pueda ayudarles. Además, solo un Dios que controla todas las cosas es capaz de transformar a un joven desesperado en un servidor entusiasta y diligente— exactamente la clase de hombre que estaba parado frente a mí junto a la mesa de libros.

El mundo habla de accidentes y de buena y mala suerte, pero todo eso implica que somos víctimas de las circunstancias. La verdad es que Dios es soberano y que todo el mundo está bajo su control. Todo lo que nos sucede en la vida, ya sean bendiciones o pruebas, nos llega porque Dios lo ha permitido. Y en algunos casos, inclusive, permite el mal, y nos preguntamos por qué no le pone fin, pues sabemos que podría hacerlo. Pero Dios tiene un propósito, y la historia ha demostrado que Él saca el bien aun de las tragedias humanas más espantosas.

Friday, January 22, 2016

LA GRANDEZA DE DIOS: NUESTRA FUENTE DE CONSUELO | Dr. Charles Stanley | 1/22/16

El sincero clamor de David pidiendo ayuda llena los Salmos. Sus oraciones eran una mezcla de peticiones y de adoración que recordaban la grandeza de Dios. Orar con el reconocimiento de los maravillosos atributos de Dios nos recuerda que Él tiene poder, sabiduría y compasión para suplir nuestras necesidades.

“¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”  (Sal 139.7). Dios está presente en todas partes. No está limitado por el tiempo o el espacio, lo que significa que nunca hemos tomado un respiro fuera de su presencia. Incluso cuando nos sentimos solos o sin amigos, no lo estamos porque la presencia de Dios cubre al mundo.
“Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito” (Sal 147.5). Dios lo sabe todo. Cuando nos arrodillamos para orar, Él ya está consciente de los sentimientos y de las necesidades que vamos a expresarle. Por eso, podemos estar seguros de que cuando le pidamos dirección, nos dará la guía clara si estamos sometidos a su voluntad.
“En [Dios] no hay mudanza, ni sombra de variación” (Stg 1.17). El carácter de Dios es siempre el mismo. Puesto que Él será siempre fiel, confiable y misericordioso, podemos poner nuestra confianza en el Señor en cualquier circunstancia.
Cuando recordamos un atributo de Dios que responde a nuestra necesidad, hacemos del Señor el centro de nuestra oración. Cuando incluimos alabanzas en nuestras oraciones, terminamos pidiendo menos, adorando mejor y recibiendo más por haber puesto énfasis en lo realmente importante.

Thursday, January 21, 2016

CÓMO SERVIR A DIOS | Dr. Charles Stanley 1/21/16

Cuando se nos presentan oportunidades de servir a Dios, no siempre reaccionamos de la manera que Él merece. Quizás por pensar que nuestra agenda está muy saturada o por sentirnos poco capaces.

Estas respuestas cierran la puerta antes de que sepamos si el Señor quiere o no que la atravesemos. Quizás nunca ha pensado que negarse a servir a Dios es idolatría, pero eso es doblegarse a sí mismo en vez de someterse a Él.

El Señor quiere que sus siervos estén dispuestos, primero, a hacer lo que sea; y después, a buscar conocer su plan específico para ellos. Dios dota de manera especial a sus seguidores para que le sirvan conforme a su voluntad. Pero cuando ya hemos decidido que no podemos hacerlo, que no lo haremos, o que no estamos bien preparados, estamos actuando entonces de acuerdo con nuestra voluntad, y eso no está bien.

Usted puede servir al Señor como buen padre, o como quien habla del evangelio a sus compañeros de trabajo, o como amigo que escucha a quienes estén sufriendo. No hay ninguna restricción en lo que Dios puede hacer con un ayudador dispuesto. El poder de su Espíritu supera las limitaciones humanas. ¿No se siente usted lo suficientemente valiente? Dios puede cambiar eso. ¿No tiene las aptitudes adecuadas? Dios puede cambiar eso.

Dejar las excusas es lo más sabio que podemos hacer para servir a Dios. Confíe en que el Señor le capacitará para hacer lo que Él le pida, y que se ocupará de dotarle y prepararle debidamente (Ef 2.10; 2 Ti 3.16, 17). Lo único que Él le pide es que diga “sí”.

Wednesday, January 20, 2016

CÓMO DESARROLLAR NUESTRAS CONVICCIONES | Dr. Charles Stanley | 1/20/16

La bellota necesita nutrientes y tiempo para convertirse en un árbol grande y resistente. Asimismo, las personas desarrollamos convicciones sólidas mediante el estudio dedicado de la Biblia y la oración. ¿Está usted listo para plantarse firmemente en la verdad bíblica? He aquí cómo hacerlo.

Haga una lista de los asuntos en los que necesita formarse una convicción. Estas son algunas preguntas que le ayudarán a comenzar:

¿Considera a la Biblia verdadera y confiable?
¿Cree que Jesucristo es el único camino para ser salvo?
¿Cuál es el papel del Espíritu Santo?
¿Debemos perdonar a los demás en todas las situaciones?
¿Cómo deben ver los cristianos el dinero?
¿Cuál es su propósito en la vida?
¿Cuál es su papel en la iglesia local y en su trabajo?
¿Qué piensa con respecto a la homosexualidad, el aborto y el racismo?

Mi esperanza es que estas preguntas le ayuden a reflexionar en cuanto a sus filosofías personales. Si hay algo que necesita cambiar, estudie la Biblia, y haga de la Palabra de Dios la base de su pensamiento. Una concordancia le llevará a los pasajes bíblicos que tienen que ver con los temas antes mencionados. Evalúe lo que dice la Biblia, en vez de ver cualquiera de esos asuntos con el lente de su opinión personal.

Después de saber lo que Dios dice, tome la decisión de creerle y de vivir de acuerdo con sus preceptos (Stg 1.6). Arráiguese en la Palabra de Dios, y sea llamado uno de sus robles de justicia (Is 61.3 NVI).

Tuesday, January 19, 2016

NUESTRAS CONVICCIONES SON NUESTRA DEFENSA | Dr. Charles Stanley | 1/19/16

La persona con convicciones ha sido convencida, ya sea por pruebas o por argumentos, de que sus creencias son verdaderas. Hoy día, la mayoría de las personas prefieren vivir más por preferencias que por convicciones. Deciden creer algo basándose en ciertas condiciones y circunstancias. Cuando la situación cambia, también cambia su lealtad. Es decir, mucha gente vacila en asuntos que requieren una determinación firme.

Compare esta actitud con el modo de pensar de los grandes hombres y mujeres de la Biblia. A pesar de muchos años de trato injusto, José nunca vaciló en su lealtad a los principios divinos. Como resultado, se encontró en el lugar correcto en el momento adecuado para ocuparse de la supervivencia de Israel (Gn 50.20). Daniel, otro hombre justo en una tierra idólatra, se ganó la confianza de reyes extranjeros por permanecer firme en sus creencias  (Dn 1.19, 20). Cuando sus amigos Sadrac, Mesac y Abed-nego se negaron también a sacrificar sus convicciones, influyeron sobre un rey que terminó reconociendo a Jehová como el único Dios verdadero (3.29).

Como lo demuestran estos héroes de la Biblia, las convicciones sólidas pueden soportar los vientos cambiantes de las opiniones y los argumentos elocuentes de los opositores. Si nos aferramos a la Palabra de Dios y confiamos en lo que el Señor ha dicho, podremos mantenernos firmes.

En vez de seguir sus propias preferencias, decida vivir de acuerdo con convicciones santas. La Biblia tiene mucho que decir en cuanto a los aspectos más importantes de su vida. Mediante la oración y el estudio bíblico, permita que el Señor le arraigue firmemente en las convicciones bíblicas.

Monday, January 18, 2016

LA PROMESA DE VIDA ETERNA | Dr. Charles Stanley | 1/18/16

Nuestra sociedad está obsesionada con la longevidad. Aunque el deseo de tener una vida larga y buena es natural, es también limitado. Si bien la Biblia nos exhorta a tener una vida consagrada a Él en el presente, también nos recuerda que los creyentes seguiremos viviendo mucho tiempo después de que este mundo ya no exista.

No hay píldora o dieta que pueda prolongar nuestros días sobre la Tierra más allá del número que el Señor ha dispuesto. Pero hay una manera de vivir para siempre en un hogar perfecto, con un cuerpo perfecto, haciendo lo que sacia al alma. Cuando creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, y confiamos en Él como nuestro Salvador, recibimos el regalo de la vida eterna. Los creyentes tendrán toda la eternidad para servir al Señor y tener comunión con Él.

Aunque tenemos la promesa de un lugar en el cielo, la vida eterna no consiste en un lugar. El verdadero valor de tener un alma que jamás morirá es que estaremos siempre en la presencia de Dios. Para aquellos que rechacen la oferta de vida eterna con el Señor, hay una alternativa llamada infierno. Las almas que terminan allí sufren un destino terrible: sufrimiento y separación total del Dios vivo. Después de la muerte, no hay misericordia o gracia que pueda tender un puente entre el cielo y el infierno. El asunto debe arreglarse mientras estemos en la Tierra (He 9.27).

La vida eterna está asociada irrevocablemente con la persona de Jesucristo. Como escribió Juan: “El que tiene al Hijo, tiene la vida” (1 Jn 5.12). Llegar a la vejez con salud es un objetivo loable, pero nada es más importante que recibir al Salvador y el don de la eternidad en su presencia.

Saturday, January 16, 2016

DAR CON SACRIFICIO | Dr. Charles Stanley | 1/16/16

En la escuela primaria aprendimos a restar: sustraíamos y teníamos menos que al comienzo. Pero, contrariamente a las leyes de la matemática, Dios nos dice que si damos recibiremos más a cambio: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lc 6.38).

El plan de Dios en cuanto al dar requiere que dependamos de su revelación, no de nuestra razón. La lógica nos dice que debemos ver cuánto tenemos en la cuenta bancaria antes de decidir cuánto podemos diezmar. Pero la Biblia dice que todas las riquezas son del Señor, y que debemos darle los primeros frutos de nuestro trabajo (Dt 10.14; 18.4, 5). Cuando obedecemos, confiamos en que Él cuidará de nosotros, lo que a veces significará ignorar lo que tiene lógica, humanamente hablando. Pero Dios no siempre nos da de la manera que esperamos y confiamos, sino que satisface nuestras necesidades y nos bendice de la forma que Él sabe que será mejor para nosotros.

Cuando enfrentamos circunstancias difíciles de tipo económico, podemos sentirnos tentados a justificar la acumulación de nuestro dinero. Pero Dios, que entiende la situación perfectamente, exige que le demos no de lo que nos sobra, sino de lo que nos falta. La iglesia de Macedonia, por ejemplo, dio con generosidad a pesar de que estaba teniendo gran tribulación (2 Co 8.2). Esto agradó al Señor, porque estaban dando con fe.

Pídale a Dios que le diga qué quisiera Él que usted diera, y que le dé la valentía para obedecer. Después de hacerlo, espere con entusiasmo sus bendiciones.

Friday, January 15, 2016

LA BENDICIÓN DE DAR | Dr. Charles Stanley | 1/15/16

Cuanto más entendido sea alguien en una actividad, más la disfrutará. Por ejemplo, si una orquesta toca una hermosa composición, un buen músico la disfrutará más que una persona que no tenga el oído entrenado. Puede sorprenderle saber que lo mismo sucede con el dar.

Dios tiene muchas razones para pedirnos que demos. Primero, al devolver una parte de nuestro dinero al Señor, estamos reconociendo que todo lo que tenemos le pertenece a Él (Sal 50.10). Segundo, dar es una manera de obedecer (Dt 16.17). Tercero, cuando damos para un ministerio o para ayudar a los necesitados, participamos en la obra del reino, lo cual es motivo de alegría. Cuarto, nuestra ofrenda le permite a Dios revelar su carácter; cuando mostramos generosidad, Él provee fielmente para nuestras necesidades y nos bendice con abundancia (2 Co 9.8). El principio “no podemos superar a Dios en generosidad” es una gran verdad.

Pero dar involucra más que nuestro dinero. Dios nos ha bendecido con talentos, tiempo, recursos y numerosas oportunidades para compartir con los demás. Es importante confiar en la guía del Espíritu Santo; así sabremos qué, a quiénes y cuánto debemos dar.

Recuerde que el Señor nos da constantemente salvación, consuelo, aliento, respiración, vida e innumerables bendiciones más. Estamos en deuda con Él, y por eso debemos darle, no por obligación, sino por gratitud y alegría (2 Co 9.7). Pídale a Dios que le revele todo egoísmo o estorbo que le esté impidiendo dar —y que le ayude a ser un mejor dador.

Thursday, January 14, 2016

ORAR CON CONFIANZA | Dr. Charles Stanley | 1/14/16

La oración es el recurso más poderoso que tenemos para producir cambios. Pero muchas veces nos sentimos inseguros en cuanto a nuestras peticiones al Señor.

Podemos orar con confianza cuando formamos parte de la familia de Dios (Jn 1.12). Al recibir a Jesús como nuestro Señor y Salvador, Dios se convierte en nuestro Padre celestial y, por tanto, escucha nuestras oraciones (1 Jn 5.14).

Además, podemos orar confiadamente si lo hacemos de acuerdo con la voluntad de Dios. Ciertas cosas no están en el plan de Dios, como la mentira, el engaño y las acciones impulsadas por el orgullo o la ira (vea Pr 6.16-19; Col 3.8). Asuntos insignificantes como los colores que usemos, o de sentido común como el uso del cinturón de seguridad, quedan a nuestra discreción. Pero ¿qué de los deseos que tenemos?

Para conocer la voluntad de Dios, nuestro espíritu tiene que estar sometido a Él (Stg 4.7). Antes de recibir respuesta, debemos estar dispuestos a aceptar su plan, aunque eso implique renunciar a lo que deseamos.
Estudiemos la Biblia, donde la voluntad de Dios se revela por medio de mandamientos y principios. Segunda a Timoteo 3.16, 17 nos dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia . . .”.
Debemos depender del Espíritu Santo para que nos ayude a orar de acuerdo con los propósitos del Señor (Ro 8.26).
Haga que sus oraciones tímidas se vuelvan valientes, alineándolas con la voluntad de Dios, y recuerde que Él quiere decirle “sí” a sus hijos.

Wednesday, January 13, 2016

LA ORACIÓN A LA MANERA DE DIOS | Dr. Charles Stanley | 1/13/16

Nos gusta que las cosas sean sencillas: seguir algunos pasos, y alcanzar el resultado elegido. La oración, sin embargo, no puede ser reducida a una simple fórmula. No es una actividad estática, donde la repetición de ciertas palabras trae la solución deseada. Es una comunicación permanente con el Padre celestial que implica escuchar, hablar y actuar de acuerdo con lo que Él nos diga.

Dios ha prometido responder las oraciones de sus hijos, pero normalmente espera antes de respondernos, y lo hace por muchas razones.

Preparación. A veces, Dios tiene que prepararnos para que podamos recibir lo que quiere darnos. Podemos tener algunas actitudes o comportamientos fuera de su voluntad (Stg 4.3). Él se ocupará de ellos antes de concedernos nuestra petición.

Crecimiento espiritual. El Señor puede usar la demora para poner a prueba nuestra fe o hacer más profunda nuestra relación con Él.

Momento oportuno. El cronograma de Dios normalmente no coincide con el nuestro. El Señor sabe lo que quiere lograr en nuestra vida espiritual y en nuestra relación con Él. Podemos confiar en que Dios hará buen uso del tiempo que hay entre nuestra petición y su respuesta.

Dios incluye la demora como parte de la vida de oración del creyente. En ciertas situaciones, tenemos que seguir clamando como lo hizo la viuda perseverante, antes de que Dios nos responda (vea Lc 18.1-8).

Jesús nos llama a “pedir, buscar y llamar” —un estilo de vida caracterizado por la confianza en la promesa de Dios de responder a sus hijos. ¿Qué tan perseverante es usted?

Tuesday, January 12, 2016

LA ORACIÓN BÍBLICA | Dr. Charles Stanley | 1/12/16

Dios quiere que sus hijos pidan lo que está en sus corazones, porque Él se deleita en dar. Aun más, quiere tener comunión con nosotros. ¡Qué gozo podemos tener cada vez que nos reunimos con nuestro Padre celestial mediante la oración!

El privilegio de la oración se basa en la relación que tenemos con Dios por medio de su Hijo Jesucristo. Solo quienes somos parte de la familia de Dios podemos decir que Él es nuestro Padre (Jn 1.12), y recibir respuesta a la oración. Él no promete esto a los incrédulos. La única excepción es el pecador que pide perdón y recibe a Jesucristo como su Salvador y Señor. Su oración siempre es respondida con la salvación, conforme a su promesa (Ro 10. 9).

En el Sermón del monte, Jesús usa tres verbos para describir la oración: pedir, buscar y llamar. Note la progresión en la intensidad: petición, búsqueda y acción. La oración es más que presentar peticiones a Dios. Implica buscar que su voluntad guíe nuestras súplicas. Significa “tocar la puerta” explorando diferentes soluciones, y recibir el consejo piadoso para ayudarnos a determinar el sentir de nuestro Señor. Jesucristo prometió que recibiremos y encontraremos, y que Dios nos abrirá la puerta. Tenemos su garantía de que el Señor responderá, y lo que Él hace es bueno.

Orar es sencillo, pero a veces nos resulta difícil hacerlo. Tratamos diferentes métodos, pero a menudo nos sentimos insatisfechos, y nos preguntamos si nuestras oraciones están teniendo algún efecto. Pídale al Señor que le enseñe más acerca de la oración bíblica. Ponga en práctica lo que aprenda, ¡y espere su respuesta con confianza!

Monday, January 11, 2016

UNA LECCIÓN SOBRE LA PODA | Dr. Charles Stanley | 1/11/16

Hace algunos años viví en Fruitland, Carolina del Norte. Era una región manzanera, y varios de mis feligreses eran agricultores. Una vez me detuve a visitar a uno de ellos, y su esposa me dijo que él estaba en la granja. Fui a verlo, y lo encontré cortando las ramas de uno de los árboles. Sin pensar, le dije: “¡Vas a matar a ese árbol!” Él se dio vuelta, y me dijo: “Pastor, encárguese usted de predicar, y déjeme a mí la poda”.

Este hombre y yo nos hicimos amigos, y fue él quien me enseñó el porqué de la poda. Para producir una cosecha abundante de la mejor fruta, tenía que cortar el árbol como lo hacía. Aunque podía parecer que el árbol iba a morir, era precisamente de las heridas de donde saldrían nuevos retoños. Nuestras pláticas me ayudaron a entender por qué el Señor actúa a veces como una operación de poda en la vida de las personas.

Para obtener una cosecha abundante de fruto espiritual, nuestro Padre celestial tiene que quitar todo lo que nos distraiga o desvíe de su servicio. El procedimiento es a menudo doloroso. Sé que he gritado: “¿Más, Señor?” cuando ha usado el “hacha” conmigo. Pero el resultado es siempre beneficioso; soy un mejor y más auténtico reflejo de Jesucristo después que Dios corta de mí un hábito carnal o una actitud mundana.

Ser amado por Dios no significa que seremos mimados; su interés principal no es que nos sintamos cómodos. El agricultor debe podar el manzano para lograr una cosecha abundante. Igualmente, Dios permite a veces que sintamos dolor para poder producir mayor crecimiento y más fruto espiritual en nosotros.

Sunday, January 10, 2016

Completamente disponible |Dr. Charles Stanley | 1/10/16

Hágase esta pregunta: ¿Qué clase de luz soy? ¿Está su brillo un poco apagado, al punto tal que resulta difícil verlo, a menos que alguien esté prestando mucha atención? ¿O es usted la clase de luz que ilumina todo cuando entra en una habitación? Como cristianos, debemos “brillar” con intensidad, no importa dónde estemos. Aunque una llama sea pequeña, si es fuerte ilumina toda una habitación.

La poca visión puede opacar nuestro brillo, y eso puede hacer que perdamos bendiciones. Antes de aceptar cooperar con el Señor, podemos pensar que tenemos que saber exactamente lo que Él piensa hacer. Pero hemos sido llamados solamente a ser embajadores fieles que confían en que su Espíritu hará el resto de la obra en el corazón de las personas. Dios nos dice: “No me des una agenda; simplemente confía en mí. Observa lo que hago, a mi manera y en mi tiempo, y verás lo que sucede”.

Como creyente, usted es alguien especial. Y como miembro de la familia de Dios, en usted mora su Espíritu; su luz es el resplandor interior que hay en su vida. En cuanto al beneficio para el reino, su vida tiene un potencial inimaginable. No tiene idea de las cosas increíbles que Dios puede hacer —ya sea en el lugar de trabajo, la escuela, o con la familia, vecinos o amigos— por medio de su disposición de hacer brillar la luz de su gran amor.

Si usted se pone de rodillas y ora, diciendo: “Señor, estoy disponible; haz lo que quieras con mi vida, y muéstrame lo que debo hacer”, puede tener la seguridad de que Él le indicará el siguiente paso. Dios está dispuesto y listo para actuar en la vida de cualquier persona que decida estar disponible para Él.

Saturday, January 9, 2016

Instruir en la piedad | Dr. Charles Stanley | 1/9/15

Nuestro deseo como padres cristianos es ayudar a nuestros hijos a convertirse en hombres y mujeres de Dios. Queremos que sepan que el Señor tiene un plan para ellos, y que son responsables ante Él.

Recuerdo que enseñé a mis hijos, desde muy pequeños, estas importantes verdades, porque quería que su manera de pensar y sus decisiones fueran conformes a los preceptos de la Biblia. Después de declararles la voluntad de Dios, les decía que tendrían que rendir cuentas al Señor por sus conductas, como lo hacían con su madre y conmigo. Si los niños creen que su responsabilidad es solo con sus padres, cuando no estén con mamá y papá es probable que piensen que no tienen que responder ante nadie más.

Cuando mis hijos objetaban mis decisiones, les decía que hablaran con su Padre celestial al respecto. Con el tiempo, desarrollaron la costumbre de hablar las cosas con Él. Esta enseñanza se volvió muy importante en sus años de adolescencia. En vez de darles un rápido “no” a algunas de sus peticiones, les decía: “Pregúntenle a Dios qué quiere que hagan. Lo que ustedes decidan, yo lo aceptaré”. Sabía que era arriesgado, pero tenía que confiar en el Señor, y darles a mis hijos la oportunidad de practicar lo que les había estado enseñando: que eran responsables ante Dios.

Instruir en la piedad comienza antes de que los niños tengan una relación personal con Cristo. Debemos continuar el proceso siendo modelos de rectitud toda la vida. Los niños necesitan conocer el plan del Señor para ellos, y saber que son responsables ante Él. También necesitan padres que intercedan en oración a favor de ellos delante del Señor.

Friday, January 8, 2016

INSTRUYAMOS A NUESTROS NIÑOS | Dr. Charles Stanley | 1/8/16

Desde temprana edad, los niños observan la conducta de los adultos que los rodean. ¡Qué maravillosa oportunidad de influenciar a la nueva generación para Cristo! ¿Cómo podemos enseñar a nuestros hijos sabiamente? Podemos comenzar invirtiendo tiempo en ellos. Los niños necesitan de la compañía de sus padres. Ya sea teniendo actividades al aire libre, leyendo juntos o conversando tranquilamente, podemos ser modelos de una vida cristiana.

Escuchar atentamente es otra parte de la educación de nuestros hijos. Para inclinarlos a hacer el bien, tenemos que saber lo que están pensando; en otras palabras, lo que es importante para ellos y lo que les molesta.

Proteger a los niños por medio de la disciplina es otro aspecto de la educación que le agrada al Señor. Si se hace con amor, les ayudará a entender lo sabio de los límites que Dios ha puesto y la importancia del dominio propio.

También es necesario que reconozcamos nuestros errores, ya que la honestidad ayuda a los niños a acercarse más a los padres. Si parecemos perfectos, los niños tendrán dificultades para confesarnos sus faltas. Quizás el aspecto más importante de la instrucción sea el amor incondicional. Mi madre me amaba siempre, obtuviera o no buenas calificaciones en la escuela. Por el gran amor que me tenía, yo trataba de hacer lo que a ella le resultaba grato.

Instruir a un niño en la piedad requiere la ayuda de padres, familiares, maestros y amigos cristianos. Busque oportunidades para pasar tiempo con sus hijos, saber qué piensan y demostrarles el amor que les tiene Cristo. Ser un modelo de piedad cristiana podrá influenciarlos para el Señor.

Thursday, January 7, 2016

NUESTRO MEJOR AMIGO | Dr. Charles Stanley | 1/7/16

Para algunos cristianos el Señor Jesús es Salvador, Señor y Maestro, pero pocas veces Amigo. Podemos tener dificultad para entender el concepto, pero para Él no. Una vez que seamos capaces de entender qué clase de compañero es, nos daremos cuenta de que una vida verdaderamente gozosa solo es posible al tener su amistad.

Él nos acepta. Su aceptación incondicional significa que podemos acercarnos al Señor, incluso con toda nuestra sucia carga de pecado. Su intención no es dejarnos en nuestro estado presente.

Él nos acompaña en nuestras pruebas. La promesa de Dios de que nunca nos dejará ni desamparará se repite a lo largo de toda la Biblia (Dt 31.6; He 13.5). Esa promesa es real para cada creyente, gracias a la compañía del Espíritu Santo, quien actúa como nuestro Consolador y amigo fiel durante los momentos dolorosos.

Él nos responde. El Señor no tiene necesidad de dormir, comer o irse de vacaciones. A diferencia de los humanos, nunca está demasiado ocupado para suplir nuestras necesidades o dar respuesta a nuestras oraciones.

Él nos escucha. Podemos hablarle de nuestras dudas, tristezas y alegrías, pues desea que acudamos a Él. Todo lo que le digamos —incluso con gritos y lágrimas— será recibido con la garantía de que Él nos ama, tiene un plan para nosotros y nos auxiliará cuando sea necesario. El Señor hace más que simplemente escuchar: habla por medio de la Biblia. En la Palabra de Dios, encontraremos su respuesta a cada circunstancia que enfrentemos.

Como dice el antiguo himno: “¡Oh qué amigo nos es Cristo!”

Wednesday, January 6, 2016

SERVIRNOS UNOS A OTROS | Dr. Charles Stanley | 1/6/16

Los creyentes tenemos dos responsabilidades: amar a Dios, y amar al prójimo (Mt 22.37-40). Y una manera de hacerlo es sirviendo. Dónde servir y cómo hacerlo dependerá de nuestros talentos, capacidades, y del llamado especial. Pero el lugar donde se espera que todos demos de nosotros es la iglesia local.

Cuando usted acepto a Cristo, el Señor le bautizó por medio del Espíritu Santo y le hizo miembro de su iglesia —el cuerpo de creyentes en todo el mundo, que está unido por la fe en Jesucristo. Usted decidió, entonces, de acuerdo con la voluntad de Dios, ser parte de un grupo local y autónomo de creyentes. Él le puso allí porque sabía que usted lo necesitaba (1 Co 12.18). Usted es importante para su iglesia local.

La iglesia es más que una comunidad. Es un cuerpo interdependiente con miembros que fueron creados por Dios para funcionar en comunión unos con otros. Nosotros, los cristianos, al igual que el mundo en general, somos un grupo diverso, lo cual significa que tenemos que esforzarnos en pro de la unidad. Sin embargo, nuestras diferencias son realmente algo para celebrar, porque cada persona contribuye de manera especial al propósito de Dios. Una iglesia que funciona en unidad —con todos sus dones, talentos, personalidades y capacidades enfocados hacia los objetivos del reino de Dios— debe ser una imagen hermosa a los ojos del Señor.

El cristianismo no es una religión de espectadores. El cuerpo de Cristo funciona mejor y más hermosamente cuando todos los miembros deciden servir a Dios y servirse unos a los otros según sus capacidades (v. 25). ¿Qué está usted haciendo en pro de su iglesia?

Tuesday, January 5, 2016

UNA ESPERANZA VIVA | Dr. Charles Stanley | 1/5/16

Corinto era una ciudad caracterizada por inmoralidad sexual y otras perversidades. Los creyentes de allí habían sido una vez como sus conciudadanos, llenos de avaricia, envidia, iniquidad, engaño y maldad. Pero ahora eran nuevas criaturas en quienes moraba el Espíritu Santo, y que habían sido adoptados en la familia de Dios. El “estilo de vida corintio” ya no correspondía con lo que habían llegado a ser en Cristo.

En 1 Corintios 6.9-11, Pablo les recordó a los creyentes de Corinto que no se dejaran influenciar por su cultura ni por su antigua manera de pensar y actuar. El apóstol no les estaba advirtiendo que no tendrían parte en el reino, sino les animó a abandonar sus viejas costumbres y a armonizar su conducta con lo que eran en realidad: hijos de Dios.

Nosotros, también, debemos saber que la salvación es permanente, y que la fe debe tener un efecto positivo sobre nuestra conducta. Además, entender el fundamento de nuestra salvación, es decir, la obra de Jesucristo en la cruz, destierra el temor y nos llena de esperanza.

No podíamos ganar nuestra entrada a la familia de Dios, ni tampoco pagar nuestra deuda de pecado. Pero Jesús pagó el precio por nosotros, satisfaciendo la justicia de Dios y cumpliendo con los requerimientos de la Ley (Ro 3.25, 26). Dios mostró su aceptación del sacrificio de Jesús resucitándolo de los muertos y llevándolo al cielo para reinar a su diestra (Mr 16.19).

Lo que Dios ha hecho —perdonar nuestros pecados, darnos una nueva naturaleza y adoptarnos en su familia— nadie puede deshacerlo. Esto nos da una esperanza viva que sostiene y alienta vidas cada día.

Monday, January 4, 2016

LA FUENTE DE NUESTRA ESPERANZA | Dr. Charles Stanley | 1/4/16

Hay muchas opiniones variadas en cuanto a quiénes irán al cielo. Hay quienes creen que la conducta ética y el carácter moral son la clave para ser aceptados por Dios. Otros, aunque reconocen sus pecados, dicen que el esfuerzo por superarse les hará aceptables. Un tercer grupo cree que estará excluido del cielo por las malas decisiones del pasado.

Ninguna de estas opiniones se ajustan a lo que asegura la Palabra de Dios. La Biblia nos dice claramente que el carácter y la conducta no determinarán nuestro destino eterno (Ef 2.8, 9); la barrera entre nosotros y Dios es nuestra naturaleza pecaminosa. Romanos 5.12 enseña que el pecado de Adán y Eva en el huerto del Edén hizo que toda la humanidad naciera muerta a las cosas de Dios, y bajo sentencia de condenación. Ninguna cantidad de buenas obras podrá cambiar nuestra naturaleza pecaminosa, ni tampoco podrá empeorar nuestra mala conducta.

Sin la ayuda directa de Dios viviríamos sin ninguna esperanza; la entrada al cielo nos estaría vetada, y nuestro destino eterno sería la separación eterna del Señor. Pero el Padre celestial tenía un plan para nuestra naturaleza corrompida, y para llevarnos al cielo con Él. Envió a su Hijo Jesús como nuestro sustituto, quien tomó voluntariamente sobre sí nuestros pecados, y recibió el castigo que merecíamos. Lo que no éramos capaces de hacer, Dios lo hizo por nosotros, de modo que ahora, por la fe en Jesucristo, tenemos la seguridad de que viviremos para siempre con el Señor.

Saber que iremos al cielo da esperanza y significado a nuestra vida. Hablemos a los demás del Señor Jesús, la fuente de nuestra esperanza.

Saturday, January 2, 2016

UN VARÓN CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS | Dr. Charles Stanley | 1/2/16

¿Ha visto alguna vez una lápida grabada con un conmovedor epitafio acerca de la persona allí enterrada? No es raro ver descripciones como “Una madre dedicada” o “Un amigo querido por muchos”. En un futuro distante, ¿qué quisiera usted que las personas leyeran en su tumba? ¿Qué epitafio resumiría lo mejor de su vida?

En el libro de Hechos, vemos la manera como el poderoso rey David ha sido recordado a lo largo de la historia. En un sermón a un grupo mayormente judío, el apóstol Pablo habla de David, quien, por supuesto, era bien conocido por la audiencia. Al recordar todos los grandes logros de su reinado, ¿cómo decide Pablo describirlo? Dice que David fue la persona a quién Dios llamó “varón conforme a mi corazón” (Hch 13.22; 1 S 13, 14).

¿Qué significa ser un varón conforme al corazón de Dios? Para David, era relacionarse de manera cercana e íntima con el Padre celestial (Sal 63.1, 6-8). Esto implica mucho más que tener una rutina para repetir oraciones memorizadas; por el contrario, esta intimidad está basada en el deseo intenso de crecer lo más unido posible a Dios (Sal 42.1).

¿Qué se necesitaría para que usted sea descrito como un hombre o una mujer conforme al corazón de Dios? ¿De qué actividades debería apartarse? ¿Qué prácticas debería añadir a su estilo de vida? Pídale a Dios que le ayude a hacer los ajustes que sean necesarios, y también le ayude a tomar la decisión de hacer de este epitafio la meta de su vida.

Friday, January 1, 2016

El propósito de las bendiciones | Dr. Charles Stanley | 1/1/2016

La naturaleza de Dios es bendecir. Sin embargo, necesitamos entender que Él tiene un propósito mayor en mente. Su objetivo final abarca mucho más que hacernos felices, darnos paz, protegernos y prosperarnos. En realidad, la intención del Señor nunca ha sido que sus bendiciones se queden con nosotros, por el contrarío, desea que fluyan a otros como parte de su plan para toda la humanidad.

Como podemos ver en el pasaje de hoy, el Señor nos bendice de modo que su salvación, justicia y caminos puedan ser conocidos en todas las naciones del mundo (vv. 3, 4, 7). Él actúa siempre con esta perspectiva en mente, incluso cuando trabaja en nuestra vida de manera independiente.

Saber esto debe llenarnos de profunda humildad. Cada creyente tiene la responsabilidad de ayudar a otros a conocer y entender al Dios único y verdadero. Cada bendición que Él da nos beneficia personalmente, pero también está destinada a impulsar este propósito. Por otra parte, es posible que a veces no recibamos las cosas que queremos, porque no contribuyen al propósito de Dios. Pero si estamos dispuestos a ajustar nuestras peticiones, estaremos en condición de ser utilizados en gran medida por Él.

Cuando el Señor le bendice, no solamente hace algo para usted; también hace algo en usted y por medio de usted para tocar la vida de los demás. No permita que el gozo y el bienestar que dan las bendiciones le impidan ver el propósito de ellas. Pídale a Dios que le muestre cómo usar sus bendiciones para dirigir la atención de otras personas a Él.