Wednesday, December 31, 2014

LA LUZ DE LA VERDAD | Dr. Charles Stanley

La luz de la verdad

Vivir sin la verdad bíblica es como caminar por un bosque de noche. 

Leer | Salmo 119.97-106 

31 de diciembre de 2014

Una persona reflexiva no vaga por la vida tomando decisiones según lo que vea o le parezca mejor. Actuar en base a los sentimientos pondrá a una persona a merced de Satanás, quien utiliza artimañas, engaño y medias verdades para esclavizarlas al pecado. No obstante, las personas sabias pueden evitar la trampa de las malas decisiones y las consecuencias negativas.

La única fuente perfectamente confiable de la verdad es la Biblia. Vivir de acuerdo con los principios bíblicos protege a los creyentes de los engaños del enemigo. Éste puede tratar de engañar con contradicciones claras a la verdad. El mayor peligro es la mentira que contiene un elemento de verdad, lo que la hace convincente y difícil de refutar.

Puesto que las medias verdades circulan libremente hoy, es vital que los cristianos podamos discernir entre la verdad y la versión retorcida de la realidad que enseña Satanás. Si tomamos una decisión basada en una mentira, es probable que nos apartemos de la voluntad del Señor y atraigamos sobre nosotros dolor y vergüenza. Pero Dios ha hecho provisión para nuestras debilidades. Nos ha dado su Palabra y su Espíritu para que podamos llenar nuestra mente con la verdad, y aplicar sus preceptos con la ayuda del poder divino.

Vivir sin la verdad bíblica es como caminar por un bosque de noche. La oscuridad es tan densa que tropezamos una y otra vez. Pero cuando usamos la Biblia como directriz podemos ver el engaño en el camino, como un leño caído, y evitar que nuestro testimonio sea destruido (Sal 119.105).

 

Tuesday, December 30, 2014

CÓMO PONER VERDAD EN NUESTRA VIDA | Dr. Charles Stanley

Cómo poner verdad en nuestra vida

El cristiano que ha tomado la decisión de hacer de la verdad de Dios el fundamento de su vida, necesita comenzar en algún punto. 

Leer | Santiago 1:23-25

30 de diciembre de 2014

Cuando yo era adolescente y nuevo creyente, tomaba la deteriorada Biblia de mi madre cuando necesitaba saber el parecer de Dios sobre algún asunto. En la parte posterior de ella había una lista de temas con versículos (en ese entonces no sabía que eso era una concordancia). Buscaba algún asunto, anotaba los versículos de la Biblia, y después los leía para tener la respuesta. Fue con esta sencilla actividad como empecé a aplicar la Palabra a mi vida.

El cristiano que ha tomado la decisión de hacer de la verdad de Dios el fundamento de su vida, necesita comenzar en algún punto. Primero, debe identificar un aspecto que requiera atención. Después, buscar en una concordancia bíblica los versículos relacionados con el tema. Los pasajes formarán una guía de cómo debe ser la vida del creyente.

El Espíritu Santo proporciona el material que se necesita para hacerlo. Haciendo uso de la dirección, el poder y la sabiduría del Espíritu, ponga nuevas verdades en su vida practicando lo que lea. Veamos ejemplos del tema de la mayordomía. Mateo 6.24 enseña que no podemos servir a Dios y al dinero; por tanto, nuestra actitud debe cambiar. Y puesto que el que toma prestado es siervo del que presta (Pr 22.7), contraer deudas debe ser evaluado cuidadosamente. Así es como las nuevas maneras de pensar reemplazarán las viejas.

Es buena idea tomar nota —literalmente— de los resultados de nuestra obediencia a las instrucciones de Dios. Llevar un registro de cómo Él provee para nuestras necesidades, y del crecimiento de nuestra fe, nos inspirará a seguir aplicando la Palabra a nuestra vida.

 

Monday, December 29, 2014

LAS PALABRAS DE NUESTRA BOCA | Dr. Charles Stanley

Las palabras de nuestra boca

Pídale al Espíritu Santo que le muestre la verdad en cuanto a las palabras que usted usa.

Leer | Salmo 19.12-14

29 de diciembre de 2014

Nuestras palabras pueden ser herramientas para hacer mucho bien. Por ejemplo, podemos hablar a nuestro Padre celestial a favor de nosotros mismos y de otros; podemos comunicar la verdad de Jesucristo y cantar alabanzas; podemos capacitar, motivar, animar y alertar; y podemos expresarnos lealtad unos a otros.

Sin embargo, nuestras palabras tienen también el poder de hacer daño. Se comienza normalmente con algo pequeño —un comentario breve acerca de un conocido. A veces, podemos expresar nuestra opinión de una manera acusadora o, por curiosidad, hacer una pregunta que provoque una respuesta negativa. Las preguntas y los comentarios que hacemos pueden sembrar semillas de duda y desconfianza que dañen la reputación de otra persona. Otra palabra para esto es “chisme”.

Dios habla fuertemente en contra del chisme–separa a los amigos íntimos, traiciona la confianza y provoca disensiones. Observe cómo identifica Dios a los acompañantes del chisme: Romanos 1.29, 30 los describe con términos tales como injusticia, perversidad y avaricia, y también como detractores y aborrecedores de Dios. El Señor toma en serio nuestras palabras.

Pídale al Espíritu Santo que le muestre la verdad en cuanto a las palabras que usted usa, y que ello transforme cualquier actitud del corazón que pueda incitar al chisme. “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mt 12.34). Sea alguien que proteja la reputación de otros, ya sean familiares, compañeros de trabajo, creyentes o no. Sea una bendición con sus palabras.

 

Saturday, December 27, 2014

EL DIOS QUE NOS CONSUELA | Dr. Charles Stanley

El Dios que nos consuela

Aunque tenemos tiempos de alegría, todos experimentamos dificultades y adversidades en la vida.

Leer | 2 Corintios 1.3-7

27 de diciembre de 2014

Aunque tenemos tiempos de alegría, todos experimentamos dificultades y adversidades en la vida. A veces, podemos llegar a preguntarnos si el Señor nos entiende o nos presta atención. La verdad es que sí nos entiende, y que sí se preocupa, al punto que envió a su único Hijo para rescatarnos de nuestro pecado. Pero además, nos ama y nos consuela cuando sufrimos.

Si usted busca la palabra consolaciónen el diccionario, con toda seguridad encontrará una definición. Sin embargo, vea Juan 14.16, y descubrirá un significado totalmente diferente. En este versículo, Jesús define el trabajo y el ministerio del Espíritu Santo, y lo llama “el Consolador”. Esa palabra significa “el que viene a estar a nuestro lado —el que viene en nuestra ayuda”.

Dado que los creyentes tenemos al Consolador en nuestro interior, no hay necesidad de buscar consuelo en nada más. No tenemos que acudir a la bebida, a las drogas, al entretenimiento, al sexo, a los viajes, ni a otras distracciones y placeres para escapar de nuestras pruebas y sufrimientos. Tenemos morando en nosotros la fuente de toda consolación, el Espíritu Santo.

Esto significa que cuando nos sintamos afligidos o incapaces de seguir adelante, podremos esperar un pequeño susurro inaudible que nos aliente, diciendo: “Si podrás, porque yo estoy aquí”. Si usted discierne la consolación del Espíritu Santo de Dios —Aquel que está con usted, no importa qué tristeza o dificultad esté enfrentando— eso vale más que cualquier cosa que este mundo pueda ofrecer.

 

Friday, December 26, 2014

EMANUEL: DIOS CON NOSOTROS | Dr. Charles Stanley

Emanuel: Dios con nosotros

Nuestro Padre celestial ha prometido estar con quienes ha redimido. 

Leer | Mateo 1.18-25

26 de diciembre de 2014

Los nombres tienen un gran significado en la Biblia. Jesús fue llamado Mesías en hebreo, que se traduce como Cristo en griego. Estas dos palabras lo designaron como el ungido que se convertiría en Rey. Emanuel fue otro nombre importante que se le dio, el cual significa “Dios con nosotros” (Mt 1.23).

Para entender lo importante que es tener a Dios con nosotros, piense en el efecto que tuvo esta bendición en tres personajes de la Biblia. Primero, la presencia del Señor fue la razón por la que Moisés se presentaba una y otra vez ante Faraón para exigir la libertad de los esclavos israelitas —la promesa de Dios le permitió superar su temor (Ex 3.12).

Segundo, después de la muerte de Moisés, Josué fue designado para introducir a Israel en la Tierra Prometida. Imaginemos lo que significaba para este nuevo líder estar consciente de que el Padre estaba siempre cerca. Como comandante, Josué enfrentaría muchos retos, incluyendo el viaje, los combates y la rebelión. Logró ser un líder valeroso porque sabía que el Señor nunca lo abandonaría.

Tercero, como un joven pastor y después como rey, David conocía bien la presencia del Señor (1 S 17.372 S 7.18). En el Salmo 23escribió que en sus momentos más sombríos, no tendría temor porque Dios estaba con él.

Nuestro Padre celestial ha prometido estar con quienes ha redimido (Is 43.1, 2). Si usted ha recibido a Jesús como su Salvador personal, entonces su Espíritu Santo mora en su interior. No importa lo que pase en su vida, Dios permanece con usted para fortalecerle, guiarle y alentarle.

 

Thursday, December 25, 2014

EL PRÍNCIPE DE PAZ | Dr. Charles Stanley

El Príncipe de Paz

Cristo no solo logró nuestra paz con Dios; también nos da su paz. 

Leer | Isaías 9.6, 7

25 de diciembre de 2014

El pasaje bíblico de hoy es uno de los típicos de Navidad. Nos encanta que un niño haya nacido en un establo, y que el Hijo de Dios nos haya sido dado desde el cielo. También encontramos mucho consuelo en sus nombres: “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (v. 6). Pero de vez en cuando podemos preguntarnos por qué hay tanto caos e inseguridad en el mundo si Jesús es el Príncipe de Paz. Aunque este versículo es, básicamente, una profecía en cuanto al futuro reino de Cristo, los títulos del Señor reflejan también su razón para venir al mundo hace 2.000 años, y de su actual ministerio para con nosotros.

La primera responsabilidad de Jesús, como el Príncipe de Paz, fue reconciliar a la humanidad pecadora con su Padre. Al pagar el castigo de los pecados del mundo, Él hizo posible que todos los que crean en Él tengan paz con Dios (Ro 5.1). Cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador personal, nuestros pecados son perdonados y nos convertimos en miembros de la familia de Dios.

Cristo no solo logró nuestra paz con Dios; también nos da su paz (Col 3.15). Esta es una sensación de tranquilidad, calma y serena confianza que no depende de las circunstancias. Es como las profundidades del mar durante un violento huracán; hay turbulencia en la superficie, pero a 30 metros de profundidad, todo está tranquilo.

Con el agite de la Navidad, la serenidad es algo que todos anhelamos, pero a menudo parece fugaz. La única manera de tenerla es dejando que el Príncipe de Paz gobierne nuestras vidas.

 

Wednesday, December 24, 2014

LA PAZ DE CRISTO | Dr. Charles Stanley

La paz de Cristo

Nuestra primera reacción en situaciones preocupantes, debe ser leer y meditar en las Sagradas Escrituras. 

Leer | Juan 14.25-28; 16.1-7

24 de diciembre de 2014

¿Ha pensado usted alguna vez en la sociedad en la que nació el Salvador? Cantamos “Noche de paz, Noche de amor”, pero la paz y la serenidad caracterizaron poco al tiempo en que el Señor Jesús vivió. En los dos años siguientes a su nacimiento, Herodes se sintió muy amenazado por la noticia de la llegada del rey judío. Su reacción fue ordenar la matanza de todos los niños de Belén, de dos o menos años de edad. Pero Dios protegió a Jesús advirtiendo a José que llevara a su familia a Egipto (Mt 2.13-16).

Las violentas y peligrosas condiciones del imperio Romano no mejoraron con el tiempo. La pobreza y la esclavitud eran comunes, y las crucifixiones públicas infundían temor. En los últimos días antes de morir en la cruz, Jesús le prometió a sus discípulos darles su paz, y les dijo que no tuvieran temor (Jn 14.27); pero también les dijo que los dejaría (v. 28), y que serían odiados, expulsados de las sinagogas e incluso asesinados (15.18; 16.2).

Por estos versículos, es evidente que la paz de Cristo no es un producto de las circunstancias tranquilas. Lo cual es una buena noticia, porque no importa cuán caótica pueda ser nuestra vida, podemos tener serenidad por medio del Espíritu Santo que vive dentro de cada creyente. 

Es por eso que nuestra primera reacción en situaciones preocupantes, debe ser leer y meditar en las Sagradas Escrituras. Luego, al obedecer los mandamientos de Cristo, su vida fluye a través de nosotros como la savia de la vid a una rama (Jn 15.1-5, 10). Jesús describió esto como una relación permanente. Y dondequiera que more el Espíritu de Cristo, allí también estará su paz.

 

Tuesday, December 23, 2014

1 Juan 1:7

 1 Juan 1:7 RVR60
7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

UNA RAZÓN PARA CELEBRAR | Dr. Charles Stanley

Una razón para celebrar

Al poner nuestras alabanzas al pie del pesebre, no olvidemos que Él vino para que podamos poner nuestros pecados al pie de la cruz. 

Leer | Gálatas 4.4, 5

23 de diciembre de 2014

En la temporada navideña, de lo que más pensamos en cuanto a la vida de Jesús es, por supuesto, su nacimiento. Usted escucha predicaciones acerca de ese tema, ve pesebres por todas partes, y tal vez hasta note que se hace referencia a la historia de Belén en los medios seculares. Pero lo que olvidamos con facilidad en esta época del año, es la razón por la que vino ese pequeño bebé. Nació para morir.

Ahora bien, es posible que a usted no le guste pensar en eso. Puede ser que esté preparando comida para una reunión familiar o decorando hermosamente su casa, y por eso no quiere pensar en la muerte brutal que esperaba al tranquilo bebé que se encuentra en el centro de la escena del pesebre. Sin embargo, ¿cómo podemos realmente celebrar el nacimiento de Cristo, sin tener en cuenta la razón de su venida?

El Señor Jesús tuvo un propósito en la vida. Desde el momento que apareció aquella noche en Belén, vivió su vida en misión para el Padre. Vino a mostrarnos quién es Dios realmente. Vino a enseñarnos cómo vivir, andar y hablar como personas espirituales. Pero lo más importante, vino para que nosotros pudiéramos tener la relación plena e íntima con el Padre que Él conocía tan bien. La tarea del Señor Jesús fue lograr nuestra salvación. Esa victoria le costaría su vida.

Por tanto, al celebrar la Navidad, no perdamos nuestro enfoque. Al poner nuestras alabanzas al pie del pesebre, no olvidemos que Él vino para que podamos poner nuestros pecados al pie de la cruz. Este es el regalo de Navidad del Señor Jesús para usted.

 

Monday, December 22, 2014

1 Juan 3:2 RVR60

1 Juan 3:2 RVR60
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.


PARA DIFUNDIR LA LUZ EN EL MUNDO QUE LE RODEA | Dr. Charles Stanley

Para difundir la luz en el mundo que le rodea

Reflejar a Jesucristo en el mundo es la tarea dada por Dios a los creyentes.

Leer | Mateo 5.14-16

22 de diciembre de 2014

Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8.12); y también a sus seguidores —que incluye a los cristianos de hoy— “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5.14). Ambas declaraciones son ciertas, porque los creyentes actuamos como linternas de Cristo. Aunque no somos la Luz, somos portadores de la Luz.

Las personas que están dando tumbos en las tinieblas del pecado y la desesperación, pueden observar a los creyentes y ver esperanza. Desde nuestro interior brilla la verdad de Jesucristo —el mensaje de la salvación por el perdón de los pecados. Permitimos que Él se mantenga brillando, no solo cuando comunicamos la verdad, sino además cuando somos un reflejo de Cristo. El buen testimonio capta la atención de los demás porque es muy diferente al estilo de vida del mundo, y hace que otros deseen conocer a Jesús.

Reflejar a Jesucristo en el mundo es la tarea dada por Dios a los creyentes; por tanto, nuestra llama tiene que mantenerse brillando. Eso significa mantener nuestra relación con Dios, dedicando tiempo a la oración y a la lectura de su Palabra. De lo contrario, tomaremos decisiones imprudentes, nuestro fervor por el Señor comenzará a disminuir, y los incrédulos no podrán ver contentamiento o gozo en nosotros. También debemos mantener limpia nuestra linterna, resistiendo la tentación. El pecado ensucia el testimonio del creyente.

Es un grandioso honor reflejar a Jesús en el mundo. No permita que la negligencia o el pecado opaquen su llama. Alguien en su esfera de influencia necesita su “linterna” que le guíe a la verdadera Luz del mundo.

 

Friday, December 19, 2014

CÓMO ENCONTRAR EL FAVOR DE DIOS | Dr. Charles Stanley

Cómo encontrar el favor de Dios

Los creyentes deben deleitarse en la Palabra de Dios para conocer la voluntad del Señor. 

Leer | Génesis 6.7-9

19 de diciembre de 2014

La gente se esfuerza por ganarse la aprobación y el apoyo de los jefes, los padres o los amigos. Como creyentes, anhelamos el favor de Dios, y qué bendición tan grande es que Él nos lo concede libremente: “Cuán grande es tu bondad, que atesoras para los que te temen, y que a la vista de la gente derramas sobre los que en ti se refugian” (Sal 31.19 NVI).

Lamentablemente, muchos no prestan atención a las evidencias de la bondad de Dios. Él provee para las necesidades, pone un límite a los sufrimientos, escucha y responde las oraciones y concede los deseos del corazón. La ayuda, el aliento y la provisión son bendiciones del Todopoderoso. Todo lo bueno que se nos cruza en el camino procede de su mano (Stg 1.17).

Pero el favor de Dios no es caprichoso, como algunos creen; Él no muestra bondad a algunos, y la niega a otros por capricho. Las acciones de un creyente como resultado de la fe son las que marcan la diferencia. Pensemos en Noé, quien “caminó con Dios” (Gn 6.9). El deseo de Noé de mantener una relación correcta con el Señor cada día, y su adoración a Él, tuvieron como resultado que toda su familia fue salvada del diluvio que limpió a la Tierra. Ese es un ejemplo verdaderamente impresionante del favor divino.

Otra manera que tenemos para encontrar el favor de Dios es acatando sus mandamientos (Pr 3.1-4). Los creyentes deben deleitarse en la Palabra de Dios para conocer la voluntad del Señor y poner en práctica sus preceptos. Cuando nuestro corazón está inclinado hacia nuestro Padre celestial, nos volvemos más como Él. Por tanto, su favor se vierte en cada rincón de la vida del creyente.

 

Thursday, December 18, 2014

UN BUEN TESTIMONIO | Dr. Charles Stanley

Un buen testimonio

Algunos cristianos han adoptado una definición limitada de la palabra testimonio.

Leer | Hechos 8.26-40

18 de diciembre de 2014

Algunos cristianos han adoptado una definición limitada de la palabra testimonio. Hablar de Jesús es mucho más que contar nuestra historia de conversión, o lo que ha hecho Dios en nuestra vida, aunque estas cosas son importantes. Tenemos que estar preparados para dar respuesta a los no creyentes en cuanto a su necesidad espiritual, aunque nuestra historia sea muy diferente.

El encuentro de Felipe con el eunuco etíope puede enseñarnos mucho. Mientras que los jóvenes israelitas tenían quienes les instruían en la fe, un converso extranjero normalmente tenía que arreglárselas por sí solo para discernir el significado de las Escrituras. De allí la pregunta: “¿Entiendes lo que lees?” Felipe demostró que entendía el inconveniente del etíope. Esa pregunta le permitió descubrir que el hombre tenía sed genuina de la verdad de Dios, pero que no sabía del Mesías.

Felipe utilizó esa información para ajustar el testimonio del evangelio a la medida de aquel oyente. Pensemos en lo confundido que pudo haber quedado el etíope si Felipe le hubiera contado solamente la historia de su conversión. El evangelista evitó sabiamente toda información irrelevante; en vez de eso, utilizó el poder de la Palabra de Dios para conducir al hombre a Jesucristo.

El testimonio de Felipe comenzó con el pasaje que estaba leyendo el etíope. Habló de manera efectiva al interés espiritual del hombre, al mismo tiempo que le respondió específicamente su pregunta en cuanto a Isaías 53. Nosotros, también, debemos ser sensibles a las preocupaciones de no creyentes, para que podamos explicarles cómo se ocupará Dios de sus necesidades.

 

Wednesday, December 17, 2014

NUESTRO TESTIMONIO | Dr. Charles Stanley

Nuestro testimonio

Nadie puede engañar a Dios ni hacerle creer que su carácter es recto, si no lo es. 

Leer | Hechos 6.1-6

17 de diciembre de 2014

En términos espirituales, testimonio es una profesión de fe en Jesucristo. Pero nuestra declaración de fe abarca mucho más que la historia que contamos. El ejemplo de Felipe pone de relieve que un buen testimonio del Señor está formado por el carácter, la conducta y las palabras.

Como cristianos, hacemos —con razón—mucho énfasis en contar lo que Dios ha hecho en nuestra vida. También hablamos de las maneras en que podemos ser como Cristo para nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo, por medio de lo que hacemos. Pero el carácter es la parte del testimonio de cada creyente que subyace tanto en la conducta cristiana como en una buena historia de nuestra vida.

En general, lo que hacemos y decimos representa la clase de persona que somos interiormente. Podemos decir mucho sobre el carácter de Felipe al observar sus acciones y sus palabras. De entre numerosos creyentes, Felipe fue elegido por ser una persona sabia y llena del Espíritu. Pero no fue escogido para ocupar un gran ministerio —sino para servir comida. Estuvo dispuesto a hacer este humilde trabajo de buena gana, lo que demuestra su espíritu obediente (Hch 6.5; 8.5, 26, 27). Podemos estar seguros de que era un hombre sincero y digno de confianza, porque cuando hablaba, la gente lo escuchaba (8.6).

Nadie puede engañar a Dios ni hacerle creer que su carácter es recto, si no lo es. Tampoco se puede aparentar ser alguien que no se es durante mucho tiempo. Tarde o temprano, un espíritu orgulloso, duro o poco amable produce una conducta y una manera de hablar contrarias al mensaje cristiano.

 

Tuesday, December 16, 2014

UNA LECCIÓN NECESARIA PERO DIFÍCIL | Dr. Charles Stanley

Una lección necesaria pero difícil

Esperar en Dios no es pasividad ni tampoco una excusa para evadir responsabilidades.

Leer | Salmo 27.14

16 de diciembre de 2014

¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué el salmista une al consejo de esperar al Señor, con la exhortación de esforzarse y ser valiente? La razón es que, a veces, esperar es lo más difícil de hacer. De hecho, la práctica de la paciencia es una de las lecciones más importantes de la escuela de la obediencia; es esencial que el creyente aprenda a esperar en Dios.

La cultura moderna vive con mucha prisa: ¡Tengo que tenerlo ya! ¡Tengo que hacerlo ya! Hemos sido enseñados a permanecer en un estado permanente de alerta. Se necesita valentía para mantenerse quietos cuando todo el mundo está apresurado. Se necesitan fuerzas para obedecer cuando nuestro corazón nos dice: “¡Hazlo ya!”, mientras que Dios nos susurra: “Espera”. Pero la gente se apresura a actuar porque tiene miedo de perderse de algo. Los creyentes que aceptan esa actitud se apresuran a hacer cosas, y después esperan que el Señor los bendiga.

Dios no deja nada al azar. No pone delante de nosotros una decisión teniendo la esperanza de que hagamos lo correcto. Eso sería irresponsable y ajeno a su naturaleza. El Padre celestial está más que dispuesto a enseñarnos lo que debemos hacer, porque está interesado en nuestro bienestar. Pero hasta que el Señor deje claro cuál debe ser el camino a seguir, tenemos que hacer una pausa y esperar.

Esperar en Dios no es pasividad ni tampoco una excusa para evadir responsabilidades. De hecho, quienes buscan la voluntad de Dios son los que hacen una pausa para orar, escrudiñar la Palabra y ayunar antes de actuar; mientras siguen sirviendo a Dios dondequiera que puedan.

 

Monday, December 15, 2014

LA HERENCIA DE LOS HIJOS DE DIOS | Dr. Charles Stanley

La herencia de los hijos de Dios

Dios nos promete a todos los creyentes una herencia de su gracia infinita.

Leer | Efesios 1.11-22

15 de diciembre de 2014

La palabra herencia nos hace pensar, por lo general, en dinero y en propiedades que pasan de una generación a otra. Pero Dios tiene una herencia más grande para sus hijos —una que les da en el momento en que pasan a ser parte de su familia.

Gálatas 4.7 nos dice que los creyentes somos herederos de Dios. El primer tesoro de valor incalculable es una esperanza viva en Jesucristo que no nos puede ser quitada (1 P 1.3, 4). Además, el Señor ha prometido atender nuestras necesidades conforme a sus riquezas (Fil 4.19). En otras palabras, ya tenemos todo lo que necesitamos para disfrutar de una vida victoriosa.

No obstante, algunas personas quedan atrapadas en la pobreza espiritual, porque se niegan a verse a sí mismas como hijos de Dios. Por no aprovechar la herencia que tienen, deambulan por el mundo con la esperanza de mantenerse aferrados a su poca fe, hasta tener la suerte de morir e ir al cielo. Si vivimos así, por supuesto que nos perdemos las bendiciones que pueden ser nuestras en esta vida, pues no las estamos buscando.

¡Qué diferente se ven a sí mismo las personas cuando ven las cosas a través de los ojos de Jesús! Los cristianos que viven como los herederos de Dios que son, utilizarán su herencia de gracia para bendecir a todo el mundo.

Dios nos promete a todos los creyentes una herencia de su gracia infinita. Somos ciudadanos del cielo ricos espiritualmente, y por eso no debemos temerle a nada en este mundo. Decida vivir confiadamente en Cristo, y vea cuán abundante es la bendición de la herencia que su Padre celestial tiene ya reservada para usted.

 

Saturday, December 13, 2014

LECCIONES DE UNA BUENA VIDA | Dr. Charles Stanley

Lecciones de una buena vida

A pesar de su gran sabiduría y de su capacidad como apóstol, misionero y líder de la iglesia, Pablo no era muy diferente a nosotros.

Leer | 2 Timoteo 4.6-8

13 de diciembre de 2014

La segunda carta del apóstol Pablo a Timoteo fue escrita desde la cárcel. Esta vez, estaba seguro de que el emperador lo haría ejecutar. Pero el fiel siervo de Dios estaba preparado para dar el siguiente paso de fe.

No debe sorprendernos que Pablo enfrentara la muerte con esa tranquila aceptación. Él vivió cada día —desde su conversión en el camino a Damasco, hasta sus momentos finales— sirviendo a Dios, lo que significaba soportar cualquier adversidad en el nombre de Jesús. “He peleado la buena batalla”, escribió a Timoteo. Por sus cartas, sabemos que Pablo batalló con los mismos enemigos que nosotros enfrentamos —la carne, el mundo y Satanás (Ro 7.14-251 Co 4.11-13Ef 6.12). Por eso, cuando usted se sienta tentado a pensar que Pablo era más santo que usted, medite en estos pasajes. Él perseveró por fe, y lo mismo debemos hacer nosotros.

A pesar de su gran sabiduría y de su capacidad como apóstol, misionero y líder de la iglesia, Pablo no era muy diferente a nosotros. No fue perfecto, y tuvo derrotas espirituales. Pero no se quedaba caído. Volvía de nuevo a la lucha. Por esta razón, y por la vida que había vivido, sabía que le aguardaba una rica recompensa en la eternidad. Dijo, además, que los tesoros del cielo eran no solamente para él, sino también para todos los que amaban la venida del Señor Jesús (cp. 2 Ti 4.8).

El apóstol Pablo tuvo las mismas luchas que tiene todo creyente. Pero conservó la fe, y usted puede hacer lo mismo. Pelee la buena batalla, hermano. Enfrente sus enemigos eligiendo poner su confianza y obediencia en el Señor. Así lo honrará, y almacenará tesoros en el cielo.

 

Friday, December 12, 2014

FRUTO, MÁS FRUTO, MUCHO FRUTO | Dr. Charles Stanley

Fruto, más fruto, mucho fruto

Si aceptamos la poda de Dios con la actitud correcta, la savia del Espíritu Santo desarrollará el fruto en nuestra vida. 

Leer | Juan 15.8, 16

12 de diciembre de 2014

Viví durante un tiempo en las montañas de Carolina del Norte, en un lugar que era conocido como Fruitland (“tierra de la fruta”). El sitio tiene ese nombre por ser una tierra de manzanas. Una vez fui a visitar a un miembro de mi iglesia que vivía allí, y su esposa me dijo que estaba en el huerto, podando los árboles. Así que me fui a observar lo que estaba haciendo. Sin saber por qué lo hacía, le dije: “Va a matar ese árbol”. Se volvió para mirarme, y me dijo: “Encárguese usted de la predicación. Yo me encargo de la poda”.

Después me enteré de que, para producir una buena cosecha, las ramas de los árboles tenían que ser podadas. Es una lección que nunca he olvidado, porque también se aplica a nuestra vida espiritual. A veces, dudamos del amor de Dios cuando los tiempos malos nos golpean y estamos adoloridos. Pero lo que el Señor está haciendo, en realidad, es podándonos para que podamos dar fruto de calidad; después vuelve a podarnos para que demos más fruto, y finalmente nos poda otra vez para que demos mucho fruto. Si una rama sigue creciendo sin ser recortada, aparecerán muchos brotes pequeños que le quitarán la savia que la sustenta.

Las cosas pequeñas de la vida pueden ser como esos brotes, frustrando nuestra capacidad de fructificar. Algunas veces permitimos que nuestra bondad dependa de cómo nos sentimos cuando nos despertamos por la mañana; podemos dejar que se desarrolle un mal hábito; o tal vez permitimos que nuestra paz se vea empañada por nuestras circunstancias. Pero si aceptamos la poda de Dios con la actitud correcta, la savia del Espíritu Santo desarrollará el fruto en nuestra vida.

 

Thursday, December 11, 2014

UN AMIGO CONSTANTE | Dr. Charles Stanley

Un amigo constante

¿No es curioso lo que Dios puede utilizar para enseñarnos las cosas más fundamentales?

Leer | Proverbios 6.6

11 de diciembre de 2014

¿No es curioso lo que Dios puede utilizar para enseñarnos las cosas más fundamentales? El libro de Proverbios nos dice que si queremos ser sabios, ¡debemos mirar a una diminuta hormiga! Si somos capaces de aprender sabiduría viendo la manera en que actúan las hormigas, ¿dónde más podemos encontrar algunas lecciones importantes?

Permítame contarle algo que me sucedió. Durante muchos años, tuve un perro —un schnauzer alemán que se llamaba Rommel. Todas las tardes, cuando llegaba con mi auto a casa, Rommel corría a saludarme. Muchas veces, parecía como si estuviera diciendo: “¡Bienvenido a casa, señor! ¡Todo está bajo control aquí!”

Ahora bien, a veces tenía que corregir a Rommel por algo que había hecho, o por causar algún accidente en la casa una que otra vez. Sin embargo, no importa lo que yo hiciera —ya fuera disciplinarlo, jugar con él o ignorarlo— él nunca parecía amarme menos. Rommel siempre estaba feliz de verme, y en todo momento quería estar conmigo.

Un día, mientras estaba jugando con mi mascota, el Señor grabó una verdad en mi corazón. Miré a ese perro, y le dije: “Rommel, no importa lo que yo haga, tú siempre me amas. Me gustaría ser la clase de amigo que eres”.

Esta toma de conciencia me enseñó algo en cuanto al Señor. Él nunca cambia, y su amor nunca disminuye, no importa lo que yo haga o cómo le trate. El Señor es el mismo ayer, hoy y mañana. Y su amor es siempre constante. Si un perro puede ilustrar con su ejemplo esta sencilla verdad, nosotros no debemos desear hacer menos.

 

Wednesday, December 10, 2014

EL SEÑOR DE NUESTRA VIDA | Dr. Charles Stanley

El Señor de nuestra vida

La palabra Señor no debe utilizarse casualmente. 

Leer | Lucas 6.46-49

10 de diciembre de 2014

La palabra Señor no debe utilizarse casualmente. Cuando aparece en relación con Jesucristo, se refiere al Dios que es soberano sobre la vida y toda la creación. En griego, este título para Jesús es kurios —aquel que gobierna la vida de otros para el bien de ellos.

Recuerdo la vez que, estando hospitalizado hace algunos años, llegué a reconocer que estaba allí porque Cristo no era el Señor de mi vida. Si alguien hubiera estado observando mi vida en ese tiempo, probablemente le habría parecido que yo estaba sirviendo a Dios con todo mi ser. Pues, estaba sobrecargado de proyectos y planes para la obra del reino. Pero ese era, en realidad, el problema. Cuando Dios me dijo que me detuviera, que redujera la velocidad, o que hiciera algo diferente a lo que ya había planeado, seguí adelante. Postrado en esa cama del hospital, estuve el tiempo suficiente para que el Señor me recordara que Él era el único que podía dirigir mi camino (Jer 10.23).

Usamos la palabra Señor en la conversación y en nuestras oraciones, pero después olvidamos su significado cuando desafiamos su voluntad y su trabajo en nuestra vida. Nuestra resistencia es, por lo general, sutil. Por ejemplo, un creyente puede poner condiciones para obedecer, diciendo: “Haré lo que Dios me diga si . . .”, o “Quiero hacer lo que es correcto, pero . . .”

La pregunta del Señor Jesús a sus discípulos en Lucas 6.46 debió haberse sentido como un puñal en el corazón: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” Si hacemos una súplica al Señor, tenemos que estar listos para obedecerle sin pretextos. Él es quien nos gobierna para nuestro bien.

 

Tuesday, December 9, 2014

EL DERECHO A ENTRAR AL PARAISO | Dr. Charles Stanley

El derecho a entrar al paraíso

Si ponemos nuestra fe en el Señor Jesús como Salvador, el castigo que merecemos por nuestro pecado es pagado.

Leer | Apocalipsis 21.22—22.7

9 de diciembre de 2014

La muerte es inevitable. El ladrón en la cruz sabía cuándo ocurriría la suya, pero la mayoría de nosotros no podemos predecir la nuestra. Después de su muerte, el criminal crucificado fue a vivir en el paraíso con el Señor. De la misma manera, habrá quienes vivirán eternamente en la presencia de Dios, y quienes sufrirán el tormento eterno, separados de Él por toda la eternidad.

Si ponemos nuestra fe en el Señor Jesús como Salvador, el castigo que merecemos por nuestro pecado es pagado, somos adoptados en la familia de Dios, y el cielo es nuestro hogar eterno. Pero si rechazamos al Señor Jesús, nos mantenemos alejados de Dios y bajo condenación por nuestro pecado, destinados a enfrentar la condenación eterna. Dios no prestará oídos a ninguna excusa, porque no hay ninguna defensa aceptable por la incredulidad (Hch 4.12).

Únase a la familia de Dios, hoy mismo. Reconozca su pecaminosidad y declare su fe orando de la siguiente manera: “Señor, he pecado contra ti; he seguido mi propia voluntad, y he rehusado darte el derecho de gobernar mi vida (Ro 3.10-12, 23). Reconozco que estoy separado de ti, y que no puedo salvarme a mí mismo. Creo que Jesucristo es tu Hijo. Acepto que su muerte en la cruz pagó toda mi deuda de pecado, y te pido que me perdones (1 Co 15. 3, 41 Jn 1.9). Por fe, recibo al Señor Jesús como mi Salvador personal en este momento”. Si usted hizo esta oración a Dios, entonces, al igual que el ladrón en la cruz, ha recibido la salvación, un regalo de la gracia de Dios.

¡Gracias al Señor Jesús, el derecho a entrar en el paraíso le pertenece ahora!

Monday, December 8, 2014

CÓMO ENFRENTAR LA MUERTE | Dr. Charles Stanley

Cómo enfrentar la muerte

Cada uno de nosotros está apenas a un paso de la muerte.

Leer | Lucas 23.32-43

8 de diciembre de 2014

El ladrón en la cruz —condenado por Dios y por el hombre— estaba a pocas horas de la muerte. Pero antes de dar su último suspiro, ocurrió algo absolutamente maravilloso. El criminal, que estaba a punto de morir, fue salvado por Jesús frente a la multitud. El nombre del ladrón fue escrito en el libro de la vida del Cordero, y el Señor le prometió un lugar en el paraíso en la presencia de Dios.

En esas tres cruces del Calvario, un ladrón murió en su pecado; otro hombre —el Hijo del Hombre— murió para pagar el castigo por el pecado; y el tercero, un ladrón al igual que el primero, fue redimido del pecado. Su deuda de pecado fue pagada en su totalidad, y se convirtió en parte de la familia de Dios. ¿Qué evidencias tenemos de su conversión?

• Tuvo un cambio de conducta. Al comienzo, ambos ladrones lanzaron insultos y blasfemias contra Jesús (Mt 27.44). En un cambio total de posición, el segundo ladrón reprendió luego al primero por sus palabras (Lc 23.40).

• Reconoció su culpa. El ladrón reconoció públicamente que estaba siendo castigado justamente por sus delitos (v. 41).

• Expresó fe en el Señor. El hombre llamó por nombre a Jesús, reconociendo que Él era un rey con un reino, creyó que había vida después de la muerte, y pidió al Salvador que lo salvara (v. 42).

• La promesa de Jesús al ladrón. El Señor le dijo: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (v. 43).

Cada uno de nosotros está apenas a un paso de la muerte. Que esta solemne toma de conciencia le mueva a examinar su vida. ¿Es usted parte de la familia de Dios? ¿Vive para agradar al Señor?

 

Saturday, December 6, 2014

LA ORACIÓN EN EL ESPÍRITU | Dr. Charles Stanley

La oración en el Espíritu

La oración del creyente no es simplemente unas palabras dichas al vacío.

Leer | Romanos 8.26, 27

6 de diciembre de 2014

Estoy convencido de que si los cristianos entendieran realmente lo que tiene lugar durante la oración, clamarían al Señor con más frecuencia y tendrían mejores resultados. La oración del creyente no es simplemente unas palabras dichas al vacío; el Espíritu Santo está con nosotros para guiarnos cuando presentamos nuestras peticiones al Señor.

El Espíritu Santo es parte de la Trinidad, por lo que conoce la mente del Padre íntimamente (1 Co 2.11). Puesto que Él, al igual que el Padre, es omnisciente y omnipotente, entiende perfectamente la circunstancia por la que estamos orando —incluso las partes que no vemos o que son totalmente confusas para nosotros. Asimismo, el Espíritu habita en cada creyente y conoce la mente y el corazón de cada uno de ellos. Con este conocimiento total, el Espíritu Santo lleva a cabo su responsabilidad de hacer que nuestras peticiones se ajusten a los deseos de Dios. A tal efecto, Él habla en nuestro espíritu y abre nuestra mente para que entendamos las Sagradas Escrituras.

El hecho de que Dios da su Espíritu a todos los creyentes, revela el valor que le da a la comunicación entre Él y sus hijos. Nuestro Padre nos da el mejor Ayudador posible para asegurarse de que podamos convertirnos en gigantes de la oración.

Por tanto, los cristianos jamás deberíamos tener sentimientos de culpa por no estar seguros de cómo orar. El Espíritu Santo que mora en nosotros conoce nuestras necesidades y nuestros deseos —como también la mente del Padre y los detalles de cada situación. Él habla a Dios a nuestro favor, y al mismo tiempo nos enseña a orar conforme a la voluntad del Padre.

 

Friday, December 5, 2014

NUESTRO AYUDADOR EN LA ORACIÓN | Dr. Charles Stanley

Nuestro Ayudador en la oración

El Espíritu Santo entiende nuestras necesidades y nuestras cargas. 

Leer | Romanos 8.26, 27

5 de diciembre de 2014

Los cristianos necesitamos la ayuda del Espíritu Santo en la oración. Algunas veces, en nuestra peregrinación de fe, nos damos cuenta de que no podemos . . .

  • Encontrar las palabras adecuadas 
  • Discernir la voluntad de Dios 
  • Reconocer lo que Él está haciendo, o 
  • Entender una situación. 

Los tiempos de lucha en oración son normales para los creyentes. Por eso, echemos un vistazo a dos ejemplos bíblicos de la oración en situaciones difíciles.

Primero, notemos que en la lectura de hoy, el apóstol Pablo reconoce su débil vida de oración. Su muy conocida petición era que Dios quitara un aguijón que había en su carne (2 Co 12.7). Pablo rogó con desesperación —y probablemente con gran esfuerzo— tener alivio. Pero con la ayuda del Espíritu Santo, llegó a entender la decisión del Señor de que soportara con paciencia, a pesar del dolor.

Un segundo ejemplo es la angustiosa oración de Jesucristo la noche antes de su crucifixión. Aunque estaba determinado a hacer la voluntad de su Padre, lo aterrorizaba el monstruoso sufrimiento espiritual que se aproximaba. Al clamar a Dios desde el Getsemaní, el Salvador dijo: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mt 26.39).

Dios sabía que necesitaríamos ayuda en la oración. Con nuestra limitada perspectiva humana, no podemos conocer todos los aspectos de las situaciones que enfrentamos. Pero el Espíritu Santo entiende nuestras necesidades y nuestras cargas. Él lleva nuestras peticiones a Dios, aun cuando no podamos expresarlas adecuadamente.

 

Thursday, December 4, 2014

UN RENOVADOR ENCUENTRO CON DIOS | Dr. Charles Stanley

Un renovador encuentro con Dios

¿Está usted pasando tiempo con el Señor, orando y leyendo su Palabra? 

Leer | Isaías 6.1-9

4 de diciembre de 2014

Vivimos en tiempos llenos de actividades. Para muchos cristianos —es triste decirlo— la iglesia es un asunto más en su lista de cosas por hacer, y piensan que asistir a un servicio cumple con su “deber espiritual”. El resultado es que Dios les parece distante, por lo que no sienten ningún entusiasmo por la obra, y les falta compasión por los perdidos. A tales creyentes les resulta fácil comenzar a actuar de manera mundana.

Pero el Padre celestial desea tener una relación estrecha con sus hijos. Como en los tiempos de la Biblia, Él sigue teniendo encuentros personales con su pueblo —a veces para consolar o alentar, y en otros momentos para guiar o traer convicción de pecado.

En el pasaje de hoy, el profeta Isaías escribió de un encuentro que tuvo con el Señor. Su reacción ante la santidad de la presencia de Dios fue el profundo reconocimiento de su propio pecado: “¡Ay de mí! . . . porque siendo hombre inmundo de labios . . . han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (v. 5).

Tal como lo experimentó el profeta, cuando Dios nos revela su presencia, somos propensos a ser abrumados por un temor reverente y por la sensación de nuestra indignidad. Pero después, si respondemos con arrepentimiento y obediencia, sabremos que nuestros pecados han sido perdonados (v. 7).

¿Está usted pasando tiempo con el Señor, orando y leyendo su Palabra?

Pídale a Dios un encuentro personal con Él. Pase tiempo alabándolo, confesando sus pecados, y rindiendo a Él todos los aspectos de su vida. Y después, esté atento, con confianza, a lo que Él hará.

 

 

Wednesday, December 3, 2014

EL ANCLA EN LA TEMPESTAD | Dr. Charles Stanley

Un ancla en la tempestad

¿Qué hace usted cuando vienen las tormentas de la vida?

Leer | Hebreos 13.5-9

3 de diciembre de 2014

¿Qué hace usted cuando vienen las tormentas de la vida? ¿A quién acude? ¿Dónde busca alivio y seguridad?

Todos tenemos conciencia de que estamos sujetos a tormentas, sin previo aviso, a lo largo de la vida. Sin embargo, aun cuando los problemas nos hagan tambalear, la Palabra de Dios nos asegura que podemos mantener un asidero firme, sin importar las circunstancias.

Hay una verdad maravillosa en la Biblia que, una vez que usted se aferre a ella, le mantendrá firme durante las situaciones más angustiosas. Esa ancla para las tormentas de la vida es Jesucristo, aquel que nunca cambia.

Usted podría preguntarse: ¿Qué quiere decir ancla? Piénselo de esta manera: Todas las cosas que hay en su vida —profesión, relaciones, finanzas— están sometidas a cambios constantes. De hecho, usted está creciendo, aprendiendo y cambiando cada día. No hay nada que alguien pueda hacer para detener este cambio continuo. Por eso, si tratamos de aferrarnos a cosas como el dinero, los amigos, el trabajo o el prestigio durante tiempos de dificultad, no podremos evitar ser tambaleados de un lado a otro. ¿Por qué razón? Porque nos hemos aferrado a un fundamento que no es estable.

En cambio, cuando fijamos nuestras esperanzas en Cristo, podemos estar seguros de que el ancla se sostendrá. Él no se mueve, no cambia y no nos deja. No importa que todas las cosas de la vida puedan transformarse y cambiar, Él es el mismo de siempre. Jesús es el único asidero seguro en un mundo inestable, el cual también tiene el poder de mantenerle a usted estable.

 

Tuesday, December 2, 2014

LA GUÍA DE DIOS PARA LAS TORMENTAS DE LA VIDA | Dr. Charles Stanley

La guía de Dios para las tormentas de la vida

La soberanía y la presencia protectora de Jesús llevaron a los discípulos a adorarle como el Hijo de Dios.

Leer | Isaías 43.1-3

2 de diciembre de 2014

Las tormentas de la vida pueden hacernos sentir que hemos quedado a la deriva, e inseguros en cuanto a hacia dónde nos dirigimos. Los discípulos sabían que estaban en el Mar de Galilea, que se dirigían a Genesaret, pero en medio del violento vendaval no podían determinar su dirección o la distancia de la costa. La tormenta oscurecía las luces del cielo que les servían de guía, y al mismo tiempo atacaba sus sentidos. ¿Alguna vez se ha sentido usted así? 

La soberanía de Jesús. El Señor demostró que controlaba totalmente la naturaleza y la vida de sus seguidores. No hay un solo momento en que no tenga el control absoluto de nuestras tormentas. Jesús sabe exactamente dónde estamos, hacia dónde nos dirigimos, y qué tan fiera es la tormenta. Recuerde que Aquel que murió en nuestro lugar por amor, es Aquel que tiene al futuro en sus manos —y que también nos tiene a nosotros.

El poder protector de Jesús. El poder de Cristo para proteger fue evidente en esa tempestad. Estuvo pendiente de los discípulos que estaban en la barca, y cuidó también de Pedro sobre las aguas. Pero preste atención a una lección de vital importancia: Él permitió que Pedro se hundiera lo suficiente para que reconociera su propia impotencia, de modo que se volviera al Señor para que lo salvara. Nos beneficia recordar que estamos absolutamente indefensos sin Jesús, y que debemos acudir a Él rápidamente.

La soberanía y la presencia protectora de Jesús llevaron a los discípulos a adorarle como el Hijo de Dios. ¿Están sus labios desbordando alabanza al Señor por su protección y su presencia?