Saturday, May 30, 2015

ACÉRQUESE A DIOS | Dr. Charles Stanley

¿Ha permitido que la adversidad o el fracaso le alejen de Dios en vez de acercarle a Él? 

Leer | Santiago 4.6-10

30 de mayo de 2015

“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”. ¡Esa es una promesa maravillosa! Si venimos a Él sumidos, arrepentidos y humillados, Él actúa de inmediato con su perdón, su amor y su aceptación. No hay espacio para la autosuficiencia en esta relación. Solo en la humildad de la impotencia descubrimos la suficiencia de su presencia.

A primera vista, puede parecer que somos nosotros los que iniciamos esta relación, pero en realidad es Dios quien ha tomado la iniciativa; simplemente estamos respondiendo a su invitación (Jn 6.44). Muchas veces, el Señor usa situaciones y dificultades para captar nuestra atención y estimular nuestra sed de Él. Lo que nos parece que es una situación dolorosa o desesperante es su invitación para que nos acerquemos a Él.

Incluso nuestros mayores fracasos y pecados pueden llevarnos a Cristo, cuando buscamos el perdón del Padre. Con una actitud de humilde arrepentimiento podemos iniciar una relación más íntima con Dios. Pero si continuamos viviendo en rebeldía y no estamos dispuestos a reconocer nuestro pecado y arrepentirnos, Él no se acercará a nosotros para revelarnos más de sí. El pecado bloquea siempre la capacidad de conocer al Señor.

¿Ha permitido que la adversidad o el fracaso le alejen de Dios en vez de acercarle a Él? Para poner distancia entre usted y Jesucristo, Satanás utilizará engañosamente las mismas situaciones que el Señor puede utilizar para acercarle a Él. No permita que el enemigo gane la batalla. Por el contrario, resista al diablo, y él huirá de usted (cp Stg 4. 7).

Friday, May 29, 2015

EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO | Dr. Charles Stanley

Jesús fue muy claro cuando dijo a sus discípulos que no estarían listos hasta que recibieran poder de lo alto.

Leer | Romanos 8.11-14

29 de mayo de 2015

La lectura de ayer mostró pruebas bíblicas de que el Espíritu Santo es una persona. Pero un error muy persistente lo presenta como una especie de fuerza abstracta. La creencia subyacente es que “el poder del Espíritu Santo” es algo que los cristianos ejercen por sí mismos. Pero, en realidad, la frase se refiere a la actividad de Él en la vida del creyente.

Jesús fue muy claro cuando dijo a sus discípulos que no estarían listos hasta que recibieran poder de lo alto (Lc 24.49). Se necesitan dos —el creyente y el Espíritu Santo—para vivir en victoria. Él viene a morar en nosotros en el momento que recibimos el perdón de Cristo por nuestros pecados. De allí en adelante, la tarea del Espíritu es preparar a los creyentes para su ministerio diario de mostrar al Señor al mundo.

Cuando el apóstol Pablo dijo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, estaba hablando de la presencia interior del Espíritu Santo (Fil 4.13). Lo que esto significa es que en el creyente hay fuente de poder. El Espíritu obra por medio de las personas para llevar a cabo lo que es imposible que ellas logren por sí solas. De hecho, la Biblia dice que Él es “poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Ef 3.20). Lo cual Pablo demostró con su fértil ministerio.

¿Le está llamando Dios a hacer cosas “mucho más abundantemente” de lo que usted cree que puede realizar? ¡Deje de ofrecer excusas, y ponga manos a la obra! En usted hay un potencial sin explotar —no por sus propias fuerzas o capacidades, sino por el poder sin límites del Espíritu Santo, el cual se liberará en respuesta al actuar usted con fe.

Thursday, May 28, 2015

LA VERDADERA IDENTIDAD DEL ESPÍRITU SANTO | Dr. Charles Stanley

El Espíritu es una parte de la Trinidad, y si usted es creyente, Él está con ustedes ahora mismo.

Leer | Juan 15.26

28 de mayo de 2015

En las primeras semanas de mis estudios en el seminario, un estudiante de doctorado me invitó a su habitación en la residencia de la institución. Cuando llegué, hizo que me sentara, puso una Biblia griega en mis manos, y dijo: “Me di cuenta de que te referiste al Espíritu Santo como una “cosa”, mientras cenábamos esta noche. Él no es una “cosa”. Este hombre me condujo luego por todos los versículos del Nuevo Testamento que tienen que ver con la tercera persona de la Trinidad. Una hora más tarde, dijo: “Lo único que quiero que recuerdes es que el Espíritu Santo es una persona”.

El Espíritu de Dios posee tres características: inteligencia, voluntad y emociones. Para demostrar estos puntos, le guiaré a algunos versículos del Nuevo Testamento, así como el estudiante de doctorado me guió a mí. Primera a los Corintios 2.10, 11 dice que el Espíritu conoce los pensamientos de Dios y nos revela la verdad. Más adelante en el mismo libro, se le identifica como Aquel que decide el(los) don(es) espiritual(es) de cada creyente (12.7-11). Por último, los sentimientos del Espíritu Santo se revelan en versos como Romanos 15.30, que habla de su amor; y Efesios 4.30, que amonesta en contra de entristecerlo.

Piense, también, en que Jesús habló de un Consolador o Ayudador que vendría después de Él (Jn 14.16, 26). Ayudar y consolar a otros son acciones de una persona, como es también enseñar —estas son algunas de las actividades fundamentales del Espíritu Santo.

El Espíritu es una parte de la Trinidad, y si usted es creyente, Él está con ustedes ahora mismo. Dios le ha dado su Espíritu como un Ayudador especial —uno que es más unido que un hermano (Pr 18.24).

Wednesday, May 27, 2015

LA NATURALEZA DEL PODER | Dr. Charles Stanley

Dios quiere que vivamos armados con el poder del Salvador para que podamos vencer las dificultades de la vida.

Leer | Efesios 6.10-13

27 de mayo de 2015

En el momento que una persona recibe a Cristo como Salvador, inicia una batalla. El enemigo está decidido a destruir el testimonio de los creyentes. Pero Dios ha provisto un arma poderosa para quienes le sirven —el poder de su Hijo que fluye a través de ellos.

El poder de Cristo es supremo. Satanás, con toda su fuerza demoníaca, no puede lanzarnos nada capaz de rivalizar con el poder sobrenatural del Señor Jesús. Sin embargo, las tentaciones y las pruebas dejan al descubierto nuestras debilidades cuando preferiríamos ser fuertes. Esa es una razón por la que la naturaleza se rebela contra la adversidad y trata de evitarla.

Dios quiere que vivamos armados con el poder del Salvador para que podamos vencer las dificultades de la vida. Pero Él nos promete su poder solo cuando deponemos nuestro orgullo y reconocemos que somos demasiado débiles para la batalla (2 Co 12.9). El poder de Jesús está disponible para que sus seguidores podamos soportar los conflictos victoriosamente.

El mundo nos desafía a mantener la apariencia de que podemos manejar nuestros problemas sin la ayuda de Dios. Por eso, la orden dada a los cristianos puede parecer extraña para quienes los observan. Sin embargo, la arrogancia no trae bendición, sino confusión, distanciamiento del Señor y, en última instancia, fracaso. Si queremos ser victoriosos, no podemos seguir la estrategia de enfrentar al enemigo solos.

Hasta que nuestra vida se termine o el Señor Jesucristo regrese, estamos trabados en una batalla con Satanás. Pero no tenemos nada que temer. Cuando dependemos del poder del Señor, somos llenos de poder y fortaleza.

Tuesday, May 26, 2015

FORTALEZA PARA AFRONTAR LAS PRUEBAS | Dr. Charles Stanley

El poder de Jesucristo se libera en nuestra vida cuando reconocemos nuestra impotencia.

Leer | 2 Corintios 1.8-11

26 de mayo de 2015

“En cada vida debe caer un poco de lluvia”. Así dice un antiguo dicho familiar sobre la inevitabilidad de las adversidades. Pero ¿y si la lluvia se convierte en un torrencial aguacero —un problema en la vida que requiere una fortaleza más allá de lo humanamente posible? El apóstol Pablo se refiere a esta situación en su carta a los Corintios. Escribió sobre una aflicción que abrumaba tanto su corazón y su cuerpo que no esperaba sobrevivir.

La perspectiva de Pablo en cuanto a su problema sigue vigente hoy: “Para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que . . .  seguirá librándonos” (2 Co 1.9, 10 NVI). La fortaleza que necesitamos durante las pruebas es posible por medio de Jesucristo, cuyo poder sobrenatural fluye por la mente, el cuerpo y el espíritu de todo creyente.

Cuando alguien recibe al Señor Jesús como su Salvador, su Espíritu viene a vivir dentro del nuevo creyente (Jn 14.17). Como resultado de esta “morada interior”, el poder que Cristo demostró estando en la Tierra abunda en quienes invocan ahora su ayuda. Pero, para tener acceso a su poder sobrenatural, tenemos que confiar en su promesa de darnos lo que nos haga falta cuando lo necesitemos (Fil 4.19). Mientras tratemos de arreglárnoslas utilizando nuestras habilidades, impediremos que su Espíritu libere la ayuda divina.

El poder de Jesucristo se libera en nuestra vida cuando reconocemos nuestra impotencia. El efecto es inmediato. Tan pronto como nos rendimos al Señor, su poder comienza a trabajar en nuestro interior para que podamos soportar las dificultades, conservando al mismo tiempo nuestro gozo y nuestra paz.

Monday, May 25, 2015

NUESTRA RESPONSABILIDAD DE DESCANSAR EN DIOS | Dr. Charles Stanley

Esperar con paciencia que el Señor actúe es una de las pruebas más difíciles de nuestra madurez espiritual.

Leer | Salmo 37.1-8

25 de mayo de 2015

El pasaje de hoy promete, “[Jehová] te concederá las peticiones de tu corazón” (v. 4). Pero también menciona tres requisitos para esa promesa: tenemos que deleitarnos en el Señor, debemos confiar en su plan y necesitamos descansar en Él. Descansar en el Señor es una de las tareas más difíciles que debemos acometer.

Descansar puede parecer fácil, pero requiere confianza sobrenatural, ya que por nuestra debilidad humana, tenemos la tendencia a inquietarnos. La ansiedad quita de nuestra mente el gozo y la confianza en el Señor. Los tres requisitos están relacionados entre sí. Debemos pasar tiempo con Dios para aprender a confiar en Él y encomendarle nuestro camino; y entonces, descansar y deleitarnos realmente en Él.

Esperar con paciencia que el Señor actúe es una de las pruebas más difíciles de nuestra madurez espiritual. Cuanto más fuerte es nuestro deseo, más corto es nuestra mecha para que se produzca el estallido. A veces, queremos desesperadamente darle a Dios un cronograma, pero el descanso inquebrantable se encuentra solo en su agenda. Solamente Él entiende cada circunstancia y conoce el momento preciso cuando su respuesta a nuestra oración producirá el máximo beneficio. Corremos el riesgo de cosechar frustraciones, pérdidas y dolor cada vez que nos adelantamos a su divino plan.

Antes de levantarse de la cama cada día, ore de la siguiente manera: Padre, quiero darte gracias por concederme los deseos de mi corazón. Hoy, voy a deleitarme en ti, encomendarlo todo a ti y a descansar en el conocimiento de que tienes todo bajo control.

Saturday, May 23, 2015

CÓMO PERDONAR LAS HERIDAS INJUSTAS | Dr. Charles Stanley

Cuando usted mire a Dios para justificar su resentimiento, Él le responderá: “Mira la cruz”.

Leer | Colosenses 3.12-14

23 de mayo de 2015

Es realmente sorprendente cómo algunas personas tratan de justificar el tener un corazón amargado y resentido. Piensan el Señor sabe lo que esa persona me hizo, así que entiende por qué me siento así.Bueno, claro que Él lo entiende, pero eso no significa que lo apruebe.

Puesto que enfrentó la traición atroz y el abandono, el Señor Jesús conoce las emociones humanas mejor que nadie. Sin embargo, Él no está de acuerdo con que debemos sentirnos justificados al no perdonar. El Salvador tenía una perspectiva del perdón centrada en Dios que soportó la tortura más abominable. Esto es algo por lo que debemos dar gracias a Dios cada mañana. ¿Por qué? Porque nosotros somos quienes traicionamos al Señor diariamente.

Hemos ofendido al Señor Jesús como nadie nos ha ofendido jamás. Le hemos negado su legítimo lugar en nuestra vida. Hemos dudado de su Palabra. Hemos ignorado sus mandamientos. Lo hemos dejado atrás y echado de nuestra vida cotidiana. Hemos pecado contra Él y lo hemos avergonzado al pecar contra otras personas.

¿Cuál es la respuesta de Jesús a este abuso? “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt 11.28). Ahora bien, ¿de verdad cree usted que Él justificará su falta de perdón, sea por el motivo que sea? No, no lo hará.

Cuando usted mire a Dios para justificar su resentimiento, Él le responderá: “Mira la cruz”. Allí, usted descubrirá el precio que se pagó por su perdón, y entenderá que así como hemos sido perdonados, así debemos perdonar.