Monday, May 11, 2015

CUANDO NOS SINTAMOS SOLOS | Dr. Charles Stanley

Dios nos creó para tener compañerismo con Él y de unos con otros. 

Leer | Hebreos 13.1-5

11 de mayo de 2015

Dios nos creó para tener compañerismo con Él y de unos con otros. Él no desea que vivamos solos. Es por eso que su Palabra contiene promesas de su presencia constante, así como instrucciones para evitar la soledad entre miembros de la iglesia.

El Señor hizo hincapié en su presencia incesante, porque Él conoce nuestra necesidad de seguridad, especialmente cuando nos sentimos abandonados o aislados. Esta reconfortante promesa fue hecha a Josué, a los israelitas, y a los discípulos que estaban a punto de presenciar la ascensión de Jesús (Jos 1.5Mt 28.20). Algunos santos de la Biblia recogieron el tema en sus escritos, también. David buscaba a menudo la consolación de Dios (Sal 25.16). Y Pablo predicó que nada podía compararse con tener a Cristo (Fil 3.8). Dios quiere que cada creyente confíe en que Él está absolutamente cerca.

La iglesia está concebida para satisfacer nuestra necesidad de conectarnos con otras personas. Un cuerpo espiritual funciona de manera parecida a un cuerpo humano —sus partes son independientes, pero a la vez independientes, y cada una necesita de las demás para poder funcionar bien. Necesitamos el apoyo de nuestros hermanos en Cristo. Sabiendo esto, Pablo amonestó a los creyentes a aceptarse unos a otros (Ro 15.7), a sobrellevar las cargas de los otros (Gá 6.2), y a no juzgar (Ro 14.13).

La soledad puede paralizar a una persona emocional y espiritualmente. Los seres humanos no fuimos creados para andar por este mundo solos. Estamos hechos para las relaciones, las cuales Dios facilita gozosamente. Y para que no olvidemos que el Señor está cerca, Él ha dado en la Biblia esta afirmación constante: te amo y estoy contigo para siempre.

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