Friday, September 11, 2015

NUESTRA FUENTE DE CONSUELO | Dr. Charles Stanley

Sea cual sea el grado de nuestra aflicción, el consuelo de Dios es suficiente para satisfacer nuestra necesidad. 

Leer | 2 Corintios 1.3-7

11 de septiembre de 2015

La definición de consuelo  según el mundo, es el alivio del sufrimiento o de la desesperación. Pero el Señor tiene un concepto diferente. Las adversidades que Él permite que lleguen a la vida de un creyente son instrumentos de enseñanza. Debido a que maduramos espiritualmente por medio de la fe, nuestro Padre celestial no elimina la causa de nuestros problemas, sino que nos da la fortaleza y el aliento necesarios para que nos ocupemos de ellos.

Ya sea que estemos sufriendo o no en este momento, el Espíritu Santo está a nuestra disposición. Dios envió a su Espíritu a morar dentro de todos los creyentes —de esa manera, nuestra fuente de ayuda está tan cerca como el corazón que late en nosotros. Nadie más entiende nuestra necesidad de la manera como Él lo hace. Cuando nos sentimos incapaces de soportar un segundo más de aflicción, Él susurra en nuestra alma: “Sí, sí puedes, porque yo estoy aquí”. No hay un bálsamo tan curativo como la voz del Espíritu de Dios.

En algunas circunstancias, el Espíritu dirige nuestra mente a las Sagradas Escrituras. Leer un pasaje es una manera de escuchar directamente al Señor. El significado y la aplicación personal de un pasaje bíblico pueden no ser evidentes de inmediato, pero Dios nos hará recordar el versículo cuando más lo necesitemos.

El Señor no puede romper sus promesas, y Él ha dicho: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré” (He 13. 5 NVI). Él siempre está dispuesto a ayudarnos, su consuelo está a nuestro alcance y es suficiente para satisfacer nuestra necesidad, sea cual sea el grado de nuestra aflicción.

 

Biblia en un año: Ezequiel 46-48

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